El comandante Cartes les debe una buena respuesta a familiares de secuestrados

Doña Obdulia Florenciano lamenta la suerte de su hijo, secuestrado en servicio, mientras el comandante en jefe de las fuerzas de seguridad no encuentra respuesta al clamor de libertad y se enreda en su laberinto.

En su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, el presidente de la República, Horacio Cartes, antes que perder tiempo en promesas y explicaciones, debe responder con soluciones al teorema que se le presenta al gobierno con dos ciudadanos secuestrados en poder de la banda criminal EPP.

Si el caso de Edelio Morínigo ha instalado una sombra de temor colectivo basada en la inseguridad que castiga al país, el reciente secuestro del ciudadano menonita Abrahan Fehr echó pimienta sobre la paciencia del país, en medio de críticas de subido tono con respecto al papel que cumple en el norte la denominada Fuerza de Tarea Conjunta.

Se trata de una agrupación de soldados de alta formación y capacidad de combate, dotada de armamento y equipos de última generación que, en los papeles, iba a solucionar el problema que significa para la extensa región en particular, y el país en general, el ilegal Ejército del Pueblo Paraguayo.

Sin embargo, no ocurrido tal cosa, y hoy día el sistema de seguridad nacional formado por el comandante Cartes, antes que soluciones, genera casi el mismo nivel de desconfianza y desconcierto que provoca la organización a la que dice enfrentar.

¿Qué respuesta le está dando el comandante de las Fuerzas Armadas a los familiares de Edelio y de Fehr? ¿Es capaz de asegurarles que los secuestrados volverán a sus casas, sanos y salvos? ¿Podrá decir sin ambages que el EPP será finalmente identificado, localizado y destruido, para honrar el reclamo generalizado?

Lo que se sabe sobre el tema es que Cartes no ha tomado contacto alguno con familiares de Edelio, y que incluso se había negado a atenderles en el Palacio de Gobierno, donde sí figuraba para ser recibido el narco Rubén “Chicharô” Sánchez.

Con relación a los Fehr, cuentan que le dijo al padre del secuestrado que en otro momento iba a tratar el caso de su hijo porque cuando fue abordado se encontraba en un acto oficial.

Los Fehr afirmaron después que Cartes les prometió hacer esfuerzos para lograr el rescate, por el cual los secuestradores exigen el pago de 500.000 dólares, suma considerada exorbitante y fuera de las posibilidades económicas de la familia.

En medio de este estado de cosas, el comandante de las Fuerzas Armadas se encuentra en medio de fuego cruzado: por un lado el problema que significa el EPP, y por otra parte la fuerte presión ciudadana, la cual genera descontento, decepción, rabia, impotencia y críticas por la falta de respuesta a la inseguridad.

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