El cíclico apostolado de proteger a las mascotas de inundados

Mascotas, a la pesca de una ayuda que, en este caso, llega oportuna de la mano de Adriana Moreira, quien dotada de un notable espíritu solidario acerca a los animalitos el pan de cada día. Pide a la ciudadanía ayuda en alimentos para perros y gatos.

La lupa por detrás de la luz.

Esta es la actitud que cada año, con cada crecida, impulsa a Adriana Moreira a adentrarse en un territorio poco conocido de las entrañas del río, donde decenas de mascotas aparecen inocentes en lo poco de seco que queda de las viviendas inundadas de sus amos para tentar una asistencia que les ayude a superar el hambre y la desolación como víctimas del abandono.

Perros y gatos disputan una rama o un pedazo de techo, fijando la mirada en “extraños” que podrían significar para ellos una posibilidad de vida con comida y cobijo.

Adriana ha comenzado una misión plena de dificultades, como resultado de una visión humana con un objetivo claro: salvar la vida de centenares de mascotas que han sido abandonadas por sus dueños en la huida hacia los lugares altos, corriendo del agua contundente e inmisericorde.

A bordo de una canoa, y aprovisionada con víveres facilitados por amigos, inicia cada día con un recorrido por la zona ribereña de Asunción, llevando su carga de esperanza y de vida para esos seres indefensos que están fuera del circuito de asistencia pública y solidaridad social.

Cuenta que ha visto a perros llorar la desgracia del río y a gatos maullar la ausencia de sus dueños.

En la medida de sus posibilidades, trata de que el alimento alcance a todos, pero son demasiados para la limitada ración.

“Tienen derecho de vivir”, expresa preocupada, mientras observa un panorama difícil, agravado por la inminencia de más lluvias, más agua y más inundación.

A fuerza de pulmón, Adriana ha logrado erigir y mantener un refugio transitorio para perros en un sector de la Universidad Autónoma del Sur (Unasur) de Mariano Roque Alonso.

Ese lugar, facilitado solidariamente por las autoridades del centro educativo superior, está colapsado, por lo que no hay lugar para más animalitos “damnificados”.

A más de ello, de forma solitaria debe hacer frente a los gastos que demandan el cuidado y la manutención de la colonia de mascotas, que ocasionalmente recibe donaciones de personas o empresas sensibles a las necesidades de los animales rescatados de las aguas, que reciben en ese lugar atención y cariño.

Adriana recurre a la sensibilidad de la gente para adoptar a alguno de estos animales y ayudar así al refugio a tener más espacio disponible para eventuales “inquilinos”, que según los datos sobreabundan en la crecida actual y seguramente la cantidad se va multiplicar en caso de que se cumpla el pronóstico de Meteorología acerca de más lluvias y aumento del nivel del río en las próximas semanas y meses, en coincidencia con el fenómeno El Niño.

Las personas interesadas en colaborar con las mascotas, especialmente con la donación de alimentos, deben llamar al celular 0981-665388.

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