Dramas causados por inundaciones generan caos y anuncian crisis aún más severas

Caminos convertidos en “Venecia”. Este es el panorama de rutina en un amplio sector del Chaco paraguayo, donde las familias y los productores damnificados por las inundaciones hacen malabarismos para sortear las aguas, sometiendo a duras pruebas la eficiencia de sus vehículos.

Sálvese quien pueda.

Este conocido aforismo es llevado a la práctica en varios puntos del territorio nacional afectado por la crecida tempestuosa de los cursos hídricos, que convierten la rutina en un caudal de esfuerzo extremo que, en algunos casos, rayan los límites de cuidado para incursionar en el terreno de los desafíos y el peligro.

Una de las zonas castigadas es el Chaco paraguayo, especialmente en los entornos de riachos y lagunas, que se han visto colmatados y desbordados, obligando al éxodo forzoso de millares de familias, quienes sorprendidas por la situación tratan de encontrar salida rápida, a pesar del pésimo estado de los caminos y la ausencia total de medios de transporte público.

En la eventualidad, vehículos privados ofician de móviles de transporte solidario, especialmente alimentos no perecederos y medicamentos.

En cuanto a la producción, la ganadería sufre secuelas de variado tenor, reportándose pérdidas millonarias en sectores anegados de difícil acceso.

“En algún momento, las avionetas se encargaban de hacer llegar las bolsas con los productos esenciales, pero ahora no pueden operar porque las pistas están humedecidas y, muchas de ellas, son utilizadas para asentamiento precarios de familias damnificados”, señaló Felipe Almirón, productor de Fuerte Olimpo.

Con respecto al escenario generado en la amplia región chaqueña afectada por los desbordes, el directivo de la Asociación Rural del Paraguay Oscar Vielman expresó que los perjuicios acumulados son cuantiosos, y solo resta esperar que las aguas retornen a su caudal habitual para hacer el recuento de daños.

“Realmente no esperábamos que las aguas hayan avanzado tanto, pero acá no es cuestión de encontrar culpables, sino mantenernos unidos y tratar de sobrellevar la cuestión con inteligencia y mucha paciencia. Afortunadamente, en el Chaco manejamos un idioma común que es la solidaridad, y ello nos permite mantenernos en pie, compartiendo nuestros problemas y soluciones”, recalcó.

Hasta el momento, y pese a los requerimientos, el Gobierno no ha establecido un patrón de actividades inmediatas que seguramente demandará el país luego de normalizarse la situación de las aguas, especialmente en los planos vial, económico y social.

Este hecho ha generado críticas multiplicadas dirigidas especialmente al Presidente de la República, levantando cuestionamientos y alimentando el morbo popular con reprobaciones de diverso calibre y memes internacionalizados como el conocido “Desastre ko Marito”.

“Si ahora que estamos con la soga al cuello no sentimos la ayuda del Gobierno, no sabemos qué pasará mañana, cuando las aguas se hayan marchado”, dijo una vecina del relegado barrio costero asunceno conocido como Bañado Sur, tras poner en tela de juicio la falta de respuesta oficial, e incluso de organismos no gubernamentales, al drama generalizado que enfrentan las familias de escasos recursos del lugar.

 

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