Dadivoso acceso de agua preanuncia vida y cero masacre ambiental en el Chaco

Las aguas entran dadivosas y esperanzadoras rumbo a territorio paraguayo, como resultado de un exitoso trabajo conjunto entre el gobierno y el sector privado. Por ahora, se ha desvirtuado la posibilidad de otra masacre ambiental en la zona.

En una acción conjunta que puede calificarse como ejemplar, autoridades y sector privado de nuestro país lograron por fin que las esperadas aguas del río Pilcomayo ingresaran a suelo chaqueño, luego de que la compuerta natural formada por arena y sedimentos finalmente fuera retirada, para dar paso al bendito líquido y dar así esperanza de vida a la producción y la biodiversidad de la rica región fronteriza con Argentina.

“Es el resultado exitoso del trabajo en equipo”, expresó este jueves el Ing. Óscar Salazar, presidente paraguayo de la Comisión del Pilcomayo, en la cual intervino exitosamente la Asociación Rural del Paraguay.

Técnicos y operarios que presenciaron este miércoles el importante acontecimiento señalaron el ambiente festivo que reinó en el lado paraguayo luego de que la máquina retroexcavadora procedió a despejar la embocadura en la zona donde discurre con mayor fuerza el agua procedente de Bolivia y se interna caprichosamente en territorio argentino.

Ahora habrá que esperar que las lluvias en el altiplano, donde nace el río, mantengan un nivel regular, de modo que en poco tiempo suba el nivel fluvial y de esa manera haga impacto positivo en el lado paraguayo, afirmaron técnicos instalados en la zona.

Explicaron que durante el lapso en que discurran las aguas se hará un monitoreo permanente del comportamiento del río.

Lo que se busca es evitar que el agua se detenga, siquiera en lo mínimo, debido a barreras naturales, o que los sedimentos arrastrados hagan lo propio en zonas consideradas críticas, alertaron referentes del MOPC.

A mediados del año pasado, millares de animales silvestres de la rica región selvática chaqueña colindante con el Pilcomayo murieron a consecuencia de sed, luego de que el cauce hídrico se secara.

El hecho provocó un escenario patético, que ganó portadas internacionales, y el debido rechazo de organizaciones de defensa de la vida animal, que coincidieron en criticar la inacción del Gobierno paraguayo para dar solución oportuna a la tragedia, conocida como “masacre del Pilcomayo”.

En la eventualidad, la SEAM construyó pozos profundos para llenar de agua los tajamares, pero según los mismos técnicos de la secretaría de Estado se trató de “simple parche”, teniendo en cuenta la enorme demanda insatisfecha de líquido en toda la cuenca del río, específicamente en el lado paraguayo.

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