Ciudadanía que no elige, partidos que no gobiernan

Cartes es un billonario gobernante que tiene la mayoría parlamentaria del oficialismo, una alianza con el liberalismo predominante y ganó la interna con un partido que no era el suyo, afirma el sociólogo Rodríguez.

En Paraguay, un billonario electo gobierna con comodidad, siempre que tenga apoyo del coloradismo. Candidatos empresarios dentro del oficialismo fueron Wasmosy, Cubas y Cartes; dentro de la oposición, Caballero Vargas y Fadul. Unos tuvieron coloradismo, ganaron las elecciones y gobernaron. Los otros, no, afirma el sociólogo José Carlos Rodríguez.

La última interna del Partido Colorado, con la victoria rotunda de los candidatos de Honor Colorado, el movimiento de Horacio Cartes, parece confirmarlo, añade.

Sostiene que el presidente de la República es un billonario gobernante.

“Tiene la mayoría parlamentaria del oficialismo -que pese a los gestos de desmarque, de a poco vuelve al rebaño-, una alianza con el liberalismo predominante, y antes había conquistado la interna de un partido que no era el suyo y conseguido la victoria en las elecciones nacionales encabezando un partido que estaba en la llanura”, recalcó.

En la revista especializada Economía y Sociedad, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), Rodríguez publica un artículo con el título: “Ciudadanía que no elige, partidos que no gobiernan”.

Destaca que a nivel económico, contra viento y marea de la recesión mundial, la economía paraguaya mantiene un crecimiento positivo, lo cual considera un privilegio, en términos históricos.

“Es verdad que crecer cuando se está tan mal no es muy difícil. América Latina tiene un desarrollo que es la media del mundo. Paraguay tiene un desarrollo que es la mitad de América Latina. Pero, aun así, se trata de un mérito. Pésima era la chatura de otros tiempos, la de la dictadura y la de los primeros años democráticos”, observa.

Opina que, en lo social, se sostiene la disminución de la pobreza que había sido adquirida sobre todo entre el 2011 y el 2013.  “Aunque lo que más crece sea la desigualdad, esa epidemia es mundial, y las quejas importan poco mientras los perjudicados no tengan fuerza para movilizarse, como es el caso. El movimiento social es poco activo en nuestro país”, apunta.

El analista asegura que muchos otros presidentes estarían preocupados con la baja popularidad del nuestro. 

“Más de dos terceras partes no aprueban la gestión de Cartes, pero el partido mayoritario le vota y el oficialismo gana cómodamente dentro y fuera de las internas. El gobierno tiene al Parlamento, tiene al partido. La popularidad no parece importar”, observa el sociólogo.

Rodríguez asegura que “en estas circunstancias, en el pasado fueron los jefes militares, y en el presente son los grandes empresarios quienes ambicionan sentarse ante el panel de control de este aparato de mando-obediencia, dócil correa de transmisión del gobierno”.

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