Ciudadanía desprotegida en sus derechos acude como sea a trabajar

Hacinados y colgados viajan este lunes los ciudadanos ante la falta de transporte público que les haga llegar a sus lugares de trabajo, mientras el Gobierno no ha establecido medidas de contingencia, concentrando su atención en otros menesteres, entre ellos la improductiva Cumbre del Mercosur.

Millares de ciudadanos madrugaron más de lo habitual este lunes para trasladarse como hubiere lugar a sus lugares de trabajo, en medio de la falta de previsión del Gobierno para establecer medidas de contingencia que ayuden al pueblo trabajador, obreros, empleados y funcionarios estatales, el derecho a recibir asistencia en situaciones de crisis como la que vive el país, y más específicamente Asunción, con la huelga de dos días declarada por organizaciones campesinas y sindicatos.

Las personas más previsoras apelaron al concurso de vecinos o amigos para acompañarles en el viaje matutino.

Algunas optaron por trasladarse apiñadas en los escasos colectivos que salieron a las calles a prestar servicio, a pesar de la amenaza de ataque de parte de huelguistas radicalizados.

La gente trabajadora que no vive muy lejos de su lugar de trabajo hizo el trayecto a pie, mientras ciudadanos de más edad o con alguna dificultad física o de salud apelaba a la solidaridad de terceros para cumplir con sus compromisos laborales.

El Gobierno se llamó a silencio.

Una vez más, como ha ocurrido en medidas de fuerza anteriores, el “sálvese quien pueda” tuvo que poner en marcha obligadamente la población indefensa ante la aguda falta de transporte público.

Las autoridades demostraron ser insensibles ante los intereses de la mayoría poblacional, volcando su atención en la Cumbre del Mercosur, donde ha desplegado un sistema de seguridad con centenares de efectivos policiales y militares, mientras la gente digería su impotencia en la calle.

Las quejas no se hicieron esperar.

“Me pregunto dónde están las autoridades, que deberían estar acá defendiendo o respaldando nuestro derecho de traslado al trabajo”, expresó Hilda Talavera.

La joven fue vista este lunes de mañana caminando desde la avenida Madame Lynch hasta su puesto laboral en el Shopping del Sol, a 16 cuadras de distancia, munida de ropa ligera y cargando en un bolso su uniforme de rigor.

No era la única que debía hacer este peregrinaje, porque decenas de jóvenes hombres y mujeres le seguían el paso con los mismos argumentos.

Escenas similares se observaron en toda la ciudad, donde los huelguistas lograron hacer prevalecer su impronta de respeto ante el Gobierno y miedo a los “contreras”, mientras los que están en cargos de poder y autoridad se lavan las manos.

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