Cercado por el chantaje partidario, Cartes destituye a ministro tachado de liberal

«Me están atacando mucho por el tema EPP, señor presidente», pareciera decir De Vargas a Cartes, quien este sábado sorprendió con la destitución del ministro del Interior, como posible pago por favores políticos.

La sorpresiva destitución del ministro del Interior, Francisco De Vargas, cayó como balde de agua fría este sábado, luego de que la noticia se expandiera por todos los ámbitos del país, que estaba atento a pormenores de la jornada que, como nunca, se presentaba para alquilar balcones por los enormes intereses en juego, especialmente del presidente Cartes y su entorno de poder político y económico.

Sin mucho preámbulo, De Vargas (afiliado al opositor PLRA) fue despojado de su estatus de ministro, cayendo por tierra el debido proceso que su jefe en el Ejecutivo debía cumplir para sacarle del cargo.

“No es la forma”, señalaron colaboradores del ahora ex integrante de la “selección nacional”, al rechazar el trato humillante brindado por el Gobierno a una autoridad que durante todo el tiempo que se mantuvo en el cargo le fue fiel al Presidente de la República, a pesar de la falta de resultados a su gestión, calificado de pésima por el observatorio ciudadano.

En una actitud indigna de un alto magistrado, Cartes se llamó a silencio sobre el tema, mientras sectores colorados contestatarios y la oposición en pleno coincidieron en señalar que De Vargas fue finalmente víctima de la enorme presión que ejercieron los oficialistas republicanos a cambio de votos.

El ahora ex ministro del Interior figuraba hace meses en una hipotética lista de cambiables, debido a su ineficiencia para frenar la ola de inseguridad, que azota sin pausas a todo el territorio nacional, instalando una impronta de temor generalizado.

Después de cada golpe de la mafia o de bandas delictivas, su nombre era puesto en tela de juicio como referente de la seguridad nacional, pero en todos los casos logró campear los aluviones de críticas mediante el voto de confianza de su entonces amigo Horacio Cartes, quien cuando las papas quemaban no dudó en romper la relación, y de la peor manera para un colaborador.

Abordado por la prensa, De Vargas lamentó la decisión del Ejecutivo de destituirlo de un plumazo, señalando que hizo lo que pudo para tratar de mantener la seguridad nacional, sin entrar en detalles.

 

 

 

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