Caso de corrupción que compromete a diputado colorado, en el freezer total

Ibáñez sigue activando febrilmente a favor de Cartes en Diputados, sin importar para nada el juicio pendiente sobre corrupción empantanado en instancias previas en la justicia, que se presta a las chicanas y alarga indefinidamente el proceso.

El ideal de justicia pronta y barata, contenido en la Constitución Nacional, es letra muerta para la justicia paraguaya, que mantiene encajonado el expediente que compromete en hechos de corrupción al diputado colorado oficialista José María Ibáñez.

El “defensor de los derechos ciudadanos”, empotrado en una instancia calificada por la ley como “honorable”, se mantiene impune, apoyado en chicanas arteramente presentadas por abogados expertos en este tipo de maniobras, mientras la justicia mira para otro lado.

De esta manera, hasta el momento ha logrado sortear todos los llamados a audiencia preliminar, el paso previo al juicio oral y público, donde deberá aclarar documentadamente el cúmulo de pruebas y evidencias manejadas por la Fiscalía de Delitos Económicos en el expediente conocido popularmente como “Caseros de Oro”.

Según el expediente fiscal, Ibáñez pagó con dinero público el salario y otros beneficios de tres personas que oficiaban de personal de servicio en la casa quinta que el político tiene en la jurisdicción de Areguá, en las afueras de Asunción.

La maniobra dolosa se habría materializado mediante la contratación de los caseros como funcionarios del Congreso Nacional, donde la prensa descubrió que los mismos no tenían horario ni función definida, mientras los “compañeros de trabajo” consultados ni siquiera les conocían.

Sustentado en la caradurez, propio de políticos que se sirven del Estado, Ibáñez trató por todos los medios de tapar los hechos, pero no pudo ante la fuerza de las evidencias, y resignó su fuero para ser investigado.

A la hora de la verdad, los documentos acumulados en su contra no sirven de nada, debido al poder del poder, en este caso de la justicia, que no reacciona y se mantiene ciega, sorda y muda cuando se acerca el tiempo que ella misma estableció para la comparencia de Ibáñez, que seguramente volverá a escudarse en la chicana para burlarse de la ley, y de esa manera intentar llevar el caso hasta el opareí, instancia soñada por los corruptos del Paraguay.

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