Cartes pisa su palabra, esponsorea su reelección y divide en dos al país

Cartes ha dividido en dos la opinión ciudadana vinculada con el tema reelección, en un momento donde apuran los índices de pobreza y exclusión social, y la inseguridad mantiene en vilo a la población.

Aun resuena en sectores ciudadanos y políticos no comprometidos la promesa hecha por Horacio Cartes a poco de asumir el poder de la República, en el sentido de que no perseguirá la reelección, no pisoteará la Constitución Nacional y protagonizará el desarrollo del país con la ayuda de todos.

En la mitad de su mandato comenzó a cambiar de libreto para incursionar en un sector vedado por la Carta Magna al tema reelección y le buscó la vuelta al asunto con la ayuda de leales, léase aduladores y genuflexos interesados en poder y dinero.

No pasó mucho tiempo para que emergieran en el ambiente señales de rekutu, alentadas por personas que supuestamente están satisfechas con la gestión de gobierno actual y, por ello mismo, piden que el tendotá de turno continúe con las obras públicas, la transparencia y el respeto al Estado de Derecho, entre otras acciones de los que se jacta el oficialismo.

“Si el pueblo pide, voy a ver qué hacer”, dijo en su momento Cartes al ser abordado sobre su posible intención de repetir el cargo, lo que fue interpretado por observadores como un consentimiento explícito para violar la Constitución.

Lo que vino después, hasta la convención del Partido Colorado este sábado, fue la crónica de un suceso anunciado, con la reaparición de hurreros y chupamedias interesados en dinero y zoquetes, que reclamaban un nuevo período de gobierno para su líder.

Cartes es resistido por priorizar la macroeconomía y la producción extensiva, postergando a los sectores menos favorecidos y vulnerables, entre ellos el campesinado y los indígenas.

La inseguridad ha caído ha niveles históricos con el accionar de bandas criminales y delictivas que mantienen en vilo a la población, mientras el ilegal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) se maneja a placer en un amplio territorio liberado del norte.

La salud también adolece de una franca desmejoría, con hospitales insuficientes para satisfacer la demanda de atención rápida y eficiente, y anaqueles vacíos de medicamentos e insumos, infraestructura precaria y tecnología ausente.

También se le cuestiona su pasado delictivo, vinculado al narcotráfico y el contrabando a gran escala de cigarrillos, que le han posibilitado amasar una fortuna incalculable de origen espurio.

Los que aplauden la gestión de Cartes señalan que después de la dictadura ningún otro gobierno ha mejorado tanto la atención a las rutas y caminos, vitales para el desarrollo, y también ha construido viviendas económicas, liberado de secretismos la función pública (entre ellos los otrora intocables Itaipú y Yacyretá), mejorar el sistema de transporte público con baja de pasajes, y también mantiene un rígido esquema de respeto a la libertad de prensa y de expresión.

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.