Cartes inundó con el tema del agua, pero se olvidó de la corrupción y la inseguridad

Cartes y el príncipe Felipe aparecen en una pausa del encuentro oficial donde el presidente paraguayo pintó maravillas de su país, olvidando mencionar detalles que hacen correr a la inversión, como la corrupción y la inseguridad.

Comentarios de diverso calibre recogió el Presidente Horacio Cartes en su visita a España, donde invitó al gobierno y al empresariado de ese país europeo a apostar por el Paraguay y traer su capital.

Sin embargo, se olvidó de aludir a la corrupción que golpea a diversas instancias del Estado y del Gobierno, la cual, muy a pesar del Presidente, no se puede ocultar bajo la alfombra, como evidentemente quieren hacerlo nuestros representantes viajeros.

Cartes habló sin cesar acerca del agua de primer mundo que cobija como un tesoro el subsuelo paraguayo, y luego de señalar hasta el cansancio la ventaja de contar con el líquido vital para cualquier tipo de emprendimiento productivo y de negocios, dijo que las puertas del país están abiertas para los interesados.

En medio de la expectativa de los anfitriones, invirtió parte de su tiempo para hablar de las obras de gobierno, y de una infinidad de planes y proyectos de envergadura que, según afirmó, buscan crear el ambiente propicio para la iniciativa extranjera.

“Necesitamos garantizar las fuentes de inversión”, expresó Cartes ante un selecto auditorio conformado, entre otros, por representantes de la monarquía y de organizaciones internacionales de ayuda y asistencia a países en desarrollo como el Paraguay.

Cartes no se refirió al ambiente de corrupción que golpea a la sociedad nacional e instala indignación generalizada.

Casos emblemáticos que castigan la credibilidad del país, como “la niñera de oro”, “caseros de oro”, “coquitos de oro”, “secretaria de oro”, “salariazos de oro” y tantos otros escándalos dorados, han sido obviados en una sociedad de avanzada que todo lo sabe.

Mientras Cartes se esforzaba para tratar de convencer a la iniciativa de capital para venir a invertir abiertamente, en Senepa comenzaba a destaparse una olla que, a primera vista, evidenciaba cómo se cocinaban licitaciones y se echaba mano de los recursos institucionales para provecho personal de sus administradores.

A los anfitriones posiblemente les sobrevino también en ese momento las esquirlas del escándalo protagonizado nada menos por el contralor general de la República, involucrado hasta los tuétanos en una asociación para dotar a su sexi secretaria privada de estatus de reina, solventado con recursos del pueblo.

En otro ámbito de la misma Función Pública, La Mira evidencia en su sitio virtual, de acceso universal, el esquema de negocio redondo en que se ha convertido la selección y adjudicación de personas de la tercera edad en avanzado estado de pobreza para el cobro de pensión estatal, pero los recursos son destinados a la clientela política con la complicidad de autoridades municipales y de agentes del Ministerio de Hacienda.

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