Cartes firmará acuerdo en nombre del Paraguay deforestado

Productores agropecuarios (sojeros y ganaderos, especialmente) deforestan unas 100.000 hectáreas de bosques del Paraguay al año, en una saga de depredación que no tiene visos de solución inmediata.

El presidente Horacio Cartes viajará a Estados Unidos para firmar el 22 de abril próximo el acta del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a realizarse en la ciudad de Nueva York, como parte de un evento organizado por las Naciones Unidas.

Se trata de un protocolo que en la práctica no es aplicada, o es acatada de acuerdo a intereses de las grandes corporaciones de los países donde los montes continúan aun de pie por gracia de la naturaleza, a pesar de los ataques inmisericordes de depredadores que buscan riqueza a cambio de hipotecar el futuro de las naciones.

Los desmontes irracionales son la principal causa del cambio climático y calentamiento global.

La tala y los desmontes están autorizados por la legislación paraguaya, con excepción de las áreas silvestres protegidas y en tierras cercanas a cursos de agua, para evitar la colmatación.

Paraguay cuenta con 18 áreas silvestres protegidas, incluyendo 10 parques nacionales, que suman casi 1,5 millones de hectáreas.

Con la deforestación, los bosques del territorio paraguayo casi han desaparecido en la Región Oriental por el avance de la ganadería y la tala indiscriminada de hacendados y campesinos que ahora amenazan al oeste (Región Occidental o Chaco).

El problema de la tala indiscriminada de bosques se ha convertido en drama irresoluble, agravado por políticas de desarrollo ineficientes, presión de sectores sociales, corrupción y controles oficiales vulnerables.

Datos históricos señalan que la deforestación ilegal comenzó en torno a 1970, cuando colonos del sur de Brasil llegaron masivamente a Paraguay para dedicarse a la agricultura, atraídos por las virtudes del suelo guaraní.

Esos colonos compraron grandes áreas de tierra a muy bajo precio e iniciaron la tala de montes para utilizar el suelo en tareas agropecuarias, especialmente el cultivo de soja, vendiendo la madera a precio “regalado”.

Luego de la dictadura de Stroessner se abrió otro frente de ataque a los recursos boscosos cuando “campesinos sin tierra” invadieron propiedades de terratenientes y depredaron los bosques para lucrar con la madera que la enviaban a Brasil.

Para evitar las invasiones, los terratenientes optaron por realizar ellos mismos los desmontes.

De acuerdo a los datos, más del 65 por ciento de las 16 millones de hectáreas de la Región Oriental estaban cubiertas por bosques vírgenes, pero 30 años después del comienzo de la depredación, quedan sólo unas 619.000 hectáreas de bosque originario.

En la actualidad, productores agropecuarios (sojeros y ganaderos, especialmente) deforestan unas 100.000 hectáreas de bosques del Chaco al año, en una saga de depredación que no tiene visos de solución inmediata por la falta de voluntad política del Gobierno, que paradójicamente enviará al presidente a Estados Unidos a firmar un protocolo que en la práctica no se cumple.

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.