Carnaval en plena cuaresma genera roces entre intendente y la Iglesia

Alegre y colorido apresto de las sambistas para el carnaval, que se realizó pese a la recomendación de la Iglesia de no confrontar con el sentimiento religioso instalado en la cuaresma. El caso generó polémica. 

Reacciones encontradas provocó el carnaval organizado por la Municipalidad de Emboscada los pasados días 27 y 28 de febrero.

El tema polémico fue que el evento se realizó en plena época de cuaresma, establecida por la Iglesia Católica como tiempo de reflexión y oración en recordación a los últimos días de Jesús antes del vía crucis que acabó con su muerte cruel en la cruz del Calvario.

El carnaval, con masiva presencia de pobladores, incluyó el desfile de comparsas alegóricas que instalaron un ambiente colorido,  dinamizado por los sones característicos y contagiantes de los tambores y batuques.

La alegría se contagió rápidamente en el “sambódromo” improvisado en el centro de la ciudad.

Pero no todo era júbilo en el entorno emboscadeño.

Desde hacía varias semanas, en coincidencia con los anuncios extendidos sobre la realización del carnaval, el sacerdote local hacía referencia a la conmemoración sagrada de la cuaresma, y la importancia, para todos los fieles católicos, de respetar el sentimiento religioso de quienes sí aman a Dios.

También recomendó no participar del carnaval ni hacer apología a su realización por constituir una herejía contra el dogma católico que declara los 40 días antes de la crucifixión de Cristo como fecha sagrada destinada al ayuno y la oración en recordación severa al sufrimiento del hijo de Dios para liberar a la humanidad de la maldición del pecado.

Lejos de acusar recibo de la prohibición eclesial, la Municipalidad consumó el carnaval, aunque las autoridades señalaron que tenía el objetivo de recaudar fondos para un proyecto social.

Algunos entendieron que las autoridades, con el intendente Raúl Peña a la cabeza, recurrieron a tal argumento con tono de excusa para abrir el paraguas ante una eventual reacción de la Iglesia, que no tardó en manifestarse.

De acuerdo a datos recabados por La Mira, el sacerdote de Emboscada condenó la acción de Peña y las demás autoridades comunales, señalando que se trata de una manifestación de desobediencia a la ley de Dios que todos deberían acatar, incluso los no creyentes, por respeto a la profesión de fe de terceras personas.

“El intendente municipal, como autoridad máxima de la ciudad, es el primero que debería dar ejemplo de rectitud y dignidad ante su pueblo”, se escuchó decir al sacerdote en señal de desaprobación.

El caso no habría terminado ahí, porque la diócesis de Cordillera, de la cual depende el templo de Emboscada, rechazó la realización del carnaval en cuaresma afirmando que se trata de un acto de sacrilegio.

El propio obispo de Caacupé, monseñor Claudio Giménez, habría sugerido que la celebración patronal en honor a San Agustín, que se recuerda el 28 de agosto, sea realizada en la capital cordillerana, como señal de “castigo” a las autoridades municipales de Emboscada, lo cual no fue confirmado.

 

 

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