Blindaje permite a Filizzola mantenerse en la línea de blanqueo

Filizzola goza en libertad, mientras el expediente que le vincula en una presunta tragada feroz al Estado duerme un sueño profundo en tribunales, en espera de respuesta a una chicana que deberán resolver polémicos ministros judiciales.

El mullido expediente que según los investigadores compromete al ex ministro del Interior de la era Lugo, Rafael Filizzola, en un multimillonario perjuicio a las arcas del Estado paraguayo, es pasado por alto por la justicia, que nada hace para imprimir celeridad al proceso, que se encuentra trancado indefinidamente en la Corte Suprema de Justicia al arbitrio de ministros que pelean una lucha aparte en el Congreso para esquivar una amenaza de juicio político.

Filizzola es sospechoso de una presunta estafa y lesión de confianza por unos 50.000 millones de guaraníes con la compra de helicópteros para la Policía Nacional que en la práctica no sirven para nada, y la prueba más fehaciente es que los aparatos nuevos se mantienen guardados en tierra, sin posibilidad de volar, debido a graves deficiencias técnicas, a las cuales se suman sonoras irregularidades administrativas.

La carpeta fiscal afirma que el también ex diputado opositor adquirió las aeronaves sin cumplir exigencias explícitas ordenadas por la Ley de Administración Financiera del Estado, y normas que regulan métodos de adquisiciones, entre ellas la figura de la vía de la excepción.

La empresa beneficiada, Proibérica SA, habría actuado en complicidad con el entonces ministro y su entorno para consumar el negociado, que significó perjuicio no solo para el Estado sino para la población paraguaya, que se vio privada de contar con útiles máquinas áreas en la lucha contra la inseguridad.

Luego de que se reinicie la actividad judicial, tras la actual feria de enero, la cuestionada Corte deberá resolver un recurso de inconstitucionalidad presentada por la defensa de Filizzola en contra de la resolución que eleva la causa a juicio oral y público.

Hasta el momento, cinco fiscales investigadores han sido igualmente recusados por el presunto corrupto, que se quedó sin argumentos para descartar las pruebas colectadas en su contra, que según los datos sirven para sustentar una acusación.

La justicia paraguaya se mueve a leña a la hora de sentar a esquilmadores de cuello blanco en el banquillo de acusados, pero muestra celeridad para condenar sin mayores preámbulos a ladrones de gallinas, en una muestra de que la ley en Paraguay se aplica según la cara del cliente.

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