Baches al por mayor desnudan la mala calidad de gobierno municipal

Escenario «normal» de la capital, donde la excepción se ha convertido en regla por la inoperancia de las anteriores administraciones municipales, que nada han hecho para mejorar las calles en mal estado.

Lejos del ideal de contar con una ciudad moderna y servicios dignos al contribuyente, Asunción ofrece a la vista un escenario desbordado de baches y otros síntomas de calles de mal estado que provocan variado calibre de reacción.

El ciudadano no termina de preguntarse cómo es que la situación ha llegado a tal punto que la excepción se ha transformado en regla.

En ese sentido, ya no llaman la atención los pavimentos maltratados  por agujeros de variado porte, sino las calles adecuadas, limpias, decentes, dignas de ser transitadas, que pueden ser contadas con los dedos de una mano.

La institución responsable del buen estado de las vías de tránsito urbano es la Municipalidad, que para cumplir con ese servicio esencial cuenta con un elevado presupuesto, y recursos que cada año son incrementados con el argumento de que deben realizarse obras urgentes de infraestructura vial.

Centenares de asfaltados han cumplido hace años su tiempo de vida útil.

En la práctica, es como si ello se tratara de un detalle menor, teniendo en cuenta que la Municipalidad ni siquiera tiene un registro serio del año en que, por milagro, una cuadrilla de obras procedió a la reparación o recapado, para poder hacer un seguimiento de la vida útil de la calzada y predisponer otras eventuales mejoras en el tiempo correcto.

¿Qué hicieron los intendentes municipales en todos estos años?

Por las evidencias que afloran a cada paso, es lógico pensar que las prioridades institucionales fueron encaminadas hacia otros conductos, como por ejemplo el sostenimiento de la clientela política en busca del ansiado rekutú.

Lamentablemente, o afortunadamente (según la óptica del cristal con que se mira), la inversión privada no ha tenido en cuenta o pasó por alto el detalle, volcando su capital a nuevas iniciativas.

De esta manera, con edificios de alta gama esparcidos de aquí para allá, la Asunción de altura parece una metrópoli moderna y futurista, pero abajo, en las calles, pareciera que la ciudad se quedó anclada en el tiempo.

Lastimosamente, el uso de las calles para movilizarse es aun imperativo, razón por la cual la comuna no tiene por el momento excusas para seguir postergando la dignificación del contribuyente con calles para el tránsito decente, y no más vías incidentadas aptas para un rally.

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