ANDE, de nuevo castiga implacable a usuarios de la Gran Asunción

La ANDE permanece cerrada para el mejoramiento inmediato de sus servicios, que hacen agua por todos lados, privando injustamente a la ciudadanía de un servicio esencial, y multiplicando críticas sobre su inoperancia.

Ni las promesas de mejoramiento del servicio ni la orden del presidente Cartes de solucionar el problema de los apagones y parpadeos recurrentes de la energía eléctrica lograron mayores efectos en la ANDE, que de nuevo se hizo sentir el fin de semana con cortes abruptos que afectaron directamente a millares de usuarios de la Gran Asunción.

De acuerdo a los datos, el problema se originó en la subestación de San Lorenzo, la misma que experimentó un incendio de sus instalaciones hace un par de meses y dejó a oscuras a una extensa zona que incluyó barrios populosos de Luque, Ñemby y Asunción.

Cuando se creía que la situación estaba bajo control, de nuevo retornó la mala nueva para los clientes del monopolio, precipitada por un supuesto cortocircuito en la subestación del barrio Laurelty por motivos aun no divulgados.

Las quejas no se hicieron esperar, especialmente debido a la alta temperatura ambiental, que obligó a usuarios del precario sistema eléctrico nacional a soportar una nueva embestida de la improvisación.

La ANDE enfrenta duras críticas debido a la precarización de su servicio.

Esta situación es manifestada con cortes violentos a cualquier hora, a la que se suman los llamados parpadeos o pestañeos, provocados por las corrientes eléctricas irregulares, que muchas veces son aun más perjudiciales que los apagones por los daños a los aparatos o equipos eléctricos y electrónicos.

En su defensa, el presidente de la energética, Víctor Romero Solís, afirma que se trata de un problema heredado de administraciones anteriores, y que la solución pasa en todos los casos por un fuerte desembolso financiero para reformar la obsoleta estructura de servicio.

Indignados señalan que Paraguay es uno de los países con mayor producción de potencia hidroenergética del mundo en relación a su densidad poblacional, pero a pesar de ello la población sufre los efectos de un servicio condicionado, donde la mala gestión tiene su cuota de protagonismo.

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