Afirman que sentenciados son ahora nuevos presos políticos

La luchadora social (con lente) aparece encadenada frente al Palacio de Justicia, en causa común con los que reivindican la libertad de los campesinos acusados de la masacre.

Referentes sociales y políticos de la oposición señalaron que los 11 sentenciados en el Caso Curuguaty se han convertido en nuevos presos políticos, y que esta situación ensucia aun más la desgastada imagen del gobierno, al que señalan como parte interesada en el “montaje” del proceso con sentencia anunciada.

“Todo se hizo según el exclusivo e interesado libreto de los poderosos”, expresó Guillermina Kannonnikoff, esposa de Mario Schaerer Prono, aniquilado por la dictadura.

La mujer asimiló desde un primer momento la causa de los campesinos de Marina Cue, y decidió encerrarse en medio de cadenas frente al Palacio de Justicia de Asunción el día que se leyó la sentencia contra los acusados de la masacre.

“Para completar el cuadro de injusticia que reina en el Paraguay, ahora tenemos 11 nuevos presos políticos”, añadió Kannonikoff, que lidera desde hace décadas una cruzada nacional e internacional por la reivindicación de las víctimas de la dictadura de Stroessner (1954-1989).

Conocidos referentes sociales como Martín Almada, presente en la manifestación realizada en el entorno de los tribunales del barrio Sajonia, sumaron sus críticas con relación al proceso “viciado de nulidad” que derivó en la condena de los acusados, todos ellos procedentes de familias campesinas que pelean por un territorio de 2.000 hectáreas que, según dicen, serán utilizadas para desarrollo productivo.

En el lado opuesto, no se observó a ningún familiar de policías o representantes de sectores políticos o sociales que defendieran la causa de los agentes de seguridad que resultaron víctimas de la balacera del 12 de junio de 2012.

A través de la prensa, se sabe que los familiares de los policías caídos reclaman justicia, y coinciden en señalar con dedos acusadores a los campesinos de Marina Cue como culpables de la masacre.

“No puede ser que ellos manejen el lugar a la perfección y se dejen sorprender por los supuestos francotiradores que, según dicen, se infiltraron en el lugar. En ese caso, falló el sistema de seguridad del gobierno de entonces, a cargo de Filizzola, el camarada de ellos”, dijo la esposa de un policía fallecido a un diario de Asunción.

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