Afirman que con Torreblanca la corrupción seguirá enraizada en la Contraloría

Torreblanca tiene esperanza de esquivar la destitución este miércoles con el apoyo de la disidencia colorada, mientras el funcionariado de la Contraloría sostiene que la corrupción, lejos de ser atacada, continuaría campante en caso de que la contralora en ejercicio sea confirmada en el cargo.

Lejos de acabarse, la corrupción continuará tan campante en la Contraloría General de la República con la administración de Nancy Torreblanca, opinan asustados funcionarios de rango menor que este lunes se desayunaron varias disposiciones de la contralora en ejercicio que el miércoles enfrenta juicio político por corrupción.

Haciendo “uso y abuso” de redes sociales, algunos funcionarios dejaron escapar su contrariedad por la posibilidad de que la Torreblanca sea finalmente consolidada en el cargo que ocupa provisionalmente desde que el contralor Rubén Velázquez Gadea presentó renuncia antes de ser echado del cargo por el escándalo con su secretaria.

“Si se queda Torreblanca, también se quedará la corrupción”, expresó un posteador, tras coincidir con otros funcionarios en que el gobierno no debió dejar que la funcionaria ocupara el cargo de ninguna manera, teniendo pendiente sobre su cabeza una orden de juicio político, la cual la convierte en inhábil para ejercer el alto cargo público.

Torreblanca será sentada en el banquillo de acusados por una denuncia documentada de mantener con recursos públicos a empleadas particulares, aunque la misma lo desmintió y dijo que lo demostrará el miércoles ante los parlamentarios que oficiarán de jueces sumariantes.

También tiene en su contra a un sector mayoritario del sindicato de la CGR, que la acusa de practicar oídos sordos a las denuncias y reclamos históricos del gremio acerca de negociados con informes de auditoría manipulados, tráfico de influencia, privilegios a recomendados y parientes, planillerismo y discriminación salarial, entre otras irregularidades.

De acuerdo a informes de medios radiales, ni bien se posicionó en la oficina que ocupaba Velázquez, Torreblanca determinó varios cambios, que incluyen despidos sin mayores protocolos a funcionarios antiguos que, en todos los casos, constituyen segundas instancias de los escándalos que sacuden a la institución.

“Es evidente que quiere colocar su canasta sobre la cabeza de terceros”, opinó este lunes una funcionaria en su sitio de Facebook, tras manifestar el descontento que, según opina, se ha extendido a todo el funcionariado, e incluso a jefes tildados de “tibios” a la hora de salir a demostrar públicamente su apoyo a la cúpula en problemas.

Existe pronóstico reservado con respecto a la suerte que tendrá el miércoles la contralora en ejercicio al término del juicio político, en medio de rumores de que los colorados disidentes solo propondrían voto de censura, como pago de favores por el respaldo recibido del PLRA –corriente política a la que pertenece Torreblanca- para ungir al anticartista Mario Abdo Benítez como presidente del Congreso.

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