Advierten sobre “trampa” de Maduro para atornillarse al poder

Maduro ya fue favorecido con poderes extraordinarios, pero nada hizo para mejorar el país, expresaron observadores políticos venezolanos, tras alertar acerca de una nueva jugada sucia del sucesor de Chávez para consolidarse en el poder.

Con antecedentes de varios pedidos de Ley Habilitante para obtener poderes especiales bajo variados argumentos, y la concesión del recurso constitucional en el 2013 por el lapso de un año, nuevamente el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, obtuvo el viernes pasado súper poderes por 60 días, lapso que durará el decreto de emergencia económica nacional como secuela de la peor crisis que soporta Venezuela en los últimos 35 años.

La emergencia es resultante de la baja del precio del petróleo (pulmotor de la economía), la ausencia de inversión privada, una inflación histórica sin síntomas de reducción y una crítica falta de oferta laboral y posibilidades de mejor vida para millones de ciudadanos del otrora paraíso económico caribeño.

Analistas económicos reconocieron la situación difícil que enfrenta el país como secuela de tres lustros de gobierno socialista bolivariano, preconizado por el polémico ex presidente Hugo Chávez, pero alertan acerca de una posible maniobra política de Maduro para fortalecerse en el cargo y tentar nuevas aventuras políticas de la mano de asesores cubanos que permanecen en el entorno de gobierno desde la época de Chávez.

En el 2013, Maduro solicitó a la Asamblea Nacional, funcional al chavismo, poderes especiales para “defender la integridad” de Venezuela por el “riesgo extraordinario” que representaba Estados Unidos para la seguridad del país caribeño.

Se trataba del argumento ideal para obtener cualquier tipo de respaldo ciudadano y venia parlamentaria, en consonancia con el discurso y la práctica de gobiernos de izquierda contra el “enemigo número 1” para “defender la paz, la soberanía, la tranquilidad y la integridad de nuestra patria”.

En la particular óptica de Maduro, el poder extraordinario tenía el objetivo de implementar una “ofensiva estremecedora” contra la corrupción y los especuladores, que resultó en fracaso.

Los argumentos que Maduro esgrimió para obtener los poderes fueron calificados entonces por el opositor y dos veces candidato presidencial Henrique Capriles de “farsa”.

Ahora, de nuevo pretende el poder especial supuestamente para enfrentar los rigores de la debacle económica, pero, en la práctica, se trata de una maniobra de claro tinte político que busca su consolidación en el poder, como contrapeso a la mayoría opositora en la Asamblea Nacional que en diciembre ya le puso fecha de vencimiento a su mandato, opinan este martes observadores políticos venezolanos citados por medios independientes.

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