Acusados de vaciar el Estado se presentan como opción a Cartes

En el grupo de Efraín aparecen resistidas figuras políticas comprometidos con graves casos de corrupción durante la época del «cambio». Ahora buscan de nuevo el poder de la República y se presentan como actores impolutos, mientras indignados dicen que deben estar presos.

La sed de poder se expande como pólvora en carpas de un sector de la oposición paraguaya, que corre una carrera aparte para tentar de nuevo cargos electivos, a pesar de cargar en sus hombros el estigma de corruptos como vaciadores de las arcas del Estado.

Uno de los que encabezan la cruzada que ellos denomina “de libertad y transparencia” es Efraín Alegre, el mismo que enfrenta duras acusaciones de tragadas durante su nefasta gestión de ministro de Obras Públicas y Comunicaciones durante el gobierno del “cambio” liderado por Fernando Lugo.

Alegre es señalado de haber vaciado los recursos institucionales del MOPC, donde se lo recuerda como impulsor de las “paladas iniciales”, que merecieron la crítica generalizada luego de que quedaran al descubierto que tenían la única intención de generar falsas expectativas sobre obras públicas, y que en realidad escondían grandes tragadas de recursos.

Otro “prócer” que integra la lista de Alegre para las presidenciales del 2018 es Salyn Buzarquis, delfín caaguaceño liberal que sucedió en el cargo a su actual líder político y, al igual que aquel, dejó la administración ministerial desfondado, con graves sospechas de robo.

Entre las personas de confianza de Alegre para ocupar cargos electivos figura también Rafael Filizzola, acusado de lesión de confianza por un monto aproximado de 50.000 millones de guaraníes, con la compra fraudulenta de helicópteros para la Policía Nacional que resultaron ser inútiles y hoy día reposan en tierra sin poder levantar vuelo.

Otras figuras resistidas de la política criolla, como el senador Luis Alberto Wagner, y su colega Carlos Amarilla, aparecen campantes en el grupo de Alegre, quien se presenta en sociedad como una opción de cambio ante el mar de corrupción que afecta a la función pública, pero en el fondo está tan comprometido en actos de corrupción como sus ocasionales adversarios políticos, y de esa manera constituye para la ciudadanía honesta “uno más” del montón de políticos que ensucian la transparencia en el Paraguay.

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