Acuicultura en Paraguay, apuesta patriótica con precario incentivo presupuestario

El trabajo acuícola se desarrolla con escaso presupuesto pero enorme fuerza de voluntad e importante ayuda externa, que permiten visualizar un futuro promisorio para la actividad en la lucha contra la pobreza y a favor de la alimentación saludable.

El año 2016 culmina con altibajos en la producción sostenible, pero hay un rubro que se destaca por su despegue revolucionario porque a pesar de los contados años en que empezó a aplicarse en sectores vulnerables, hoy día cosecha resultados positivos y harto auspiciosos.

Se trata de la actividad acuícola, donde la piscicultura emerge como buque insignia en la lucha contra la pobreza al generar ingresos útiles, y también colabora con la necesaria nutrición familiar al proveer de materia prima de primer nivel alimentario como es el pescado.

“El trabajo, como rubro de producción a nivel de las pequeñas fincas, está teniendo resultados alentadores, a pesar del escaso incentivo presupuestario”, afirmó la Dra. Susana Barúa, directora de Acuicultura del Viceministerio de Ganadería (VMG).

Comentó que la ayuda de sectores solidarios e instituciones comprometidas con el descenso del índice de pobreza hacen posible que la acuicultura mantenga su dinámica de producción mediante la capacitación de productores, sumado a la provisión de alevines y logística para la construcción de estanques, entre otros requerimientos vinculados al rubro productivo.

En ese sentido, la Dra. Barúa destacó la ayuda de la FAO, Misión Técnica de la República de China (Taiwán), Itaipú y Yacyretá, Fundarp (Fundación de la Asociación Rural del Paraguay para el Desarrollo), a más de gobernaciones, municipios y universidades.

“Hace unos años nadie conocía siquiera la palabra acuicultura, pero hoy día el término y el espíritu de la actividad se han instalado con fuerza en sectores vulnerables del país, que de esa manera tienen a mano una herramienta útil, práctica y barata para salir de la pobreza y, lo fundamental, proveer alimento saludable y nutritivo para el núcleo familiar”, señaló la Dra. Barúa.

Solo en el lapso de enero a octubre de este año, el VMG distribuyó 273.988 alevines (peces recién nacidos) de tilapia y pacú a productores de escasos recursos.

La institución pública también realizó actividades en beneficio de 8.055 personas, de las cuales 1.623 personas se capacitaron en el área de piscicultura en el Centro Nacional de Producción de Alevines de Eusebio Ayala, con la cooperación de la Misión Técnica de Taiwán.

Con la intervención de los gobiernos departamentales y municipales, la FAO desarrolló el proyecto Granjas Agroacuícolas Integradas y se incluyó el pescado en la alimentación escolar (plan piloto desarrollado en Itapúa).

Un hecho referencial registrado también este año fue la inauguración del proyecto “Producción de Alevines y Cultivo de Pacú”, financiado por el gobierno de Taiwán por 1.840.455 dólares.

La FAO también entregó una planta móvil de procesamiento de pescado con una inversión de 56.000 dólares.

Se trata de la primera planta de procesamiento móvil para pescado a nivel nacional, y el proyecto también apunta a transferir conocimiento y darle valor agregado al pescado por parte de los piscicultores.

 

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.