Respuesta de Rusia a bombardeo de coalición en Siria sería después del Mundial

Tambores de guerra retumban en Siria, que enfrenta una nueva amenaza de ataque con armas de destrucción masiva. La foto que recorrió el mundo muestra la reciente agresión ordenada por Trump.

El anuncio oficial de Rusia de que el ataque perpetrado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia a la ciudad siria de Damasco no quedará impune, ha despertado una ola de preocupación mundial por las consecuencias catastróficas que tendrá seguramente para la humanidad una guerra moderna con elevado poder de destrucción.

En medio de la crisis, el presidente norteamericano Donald Trump lanzó artillería armamentista y verbal de grueso calibre contra Rusia, acusando a esta potencia de consentir el uso de armas químicas contra la población indefensa de Siria, país tambaleado por una guerra étnica y de intereses que rodean al petróleo, que ha dejado hasta el momento más de 500.000 muertes, millones de desplazados, economía quebrada y futuro de terror.

La pregunta sin respuesta posible por el momento es de qué manera y cuándo se produciría la contraofensiva rusa, teniendo en cuenta el próximo Mundial de fútbol, que como se sabe acapara la atención global y es aprovechada al máximo por los países organizadores para hacer promociones y estimular el turismo, tratando de recuperar la suma exorbitante que demanda el evento ecuménico.

“Si llega a producirse una reacción bélica, no creo que se produzca antes del Mundial”, afirmó un experto en temas bélicos de la OTAN consultado por fuentes periodísticas, atentas al desarrollo de este nuevo escándalo que pone en jaque la vida de millones de personas inocentes, testigos impotentes de una guerra especialmente cruel y despiadada.

En medio de la tensa calma, que posiblemente precede a la tempestad, organizaciones religiosas salen a recordar estos días las profesías apocalípticas contenidas en la Biblia, libro sagrado de los cristianos, que alude a la destrucción total de Siria y países ubicados al norte de esta otrora potencia económica sustentada en el petróleo que hoy día destila nuevamente amenazas de fuego, exacerbadas en grado sumo.

Iglesias cristianas y de otras confesiones alrededor del mundo lanzas cadenas de oración por la paz en Siria, mientras los detentadores del poder mundial aparecen ciegos y sordos, calentando motores para poner en marcha una terrible maquinaria bélica que puede definir en parte el horizonte plagado de sangre que la historia recoge desde tiempos inmemoriales en esa región de la Tierra.

 

 

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