Niños nativos de África reciben como pago alcohol y pegamento

El niño presenta señales características de mareo, provocado por la posible ingestión de bebida alcohólica o la inhalación de cola de zapatero, la paga que reciben por trabajos insalubres, peligrosos y humillantes.

Niños indígenas de las selvas africanas reciben como pago por trabajos bebidas alcohólicas y pegamento para oler, revela un informe de Survival, que alude a casos de comerciantes del Congo que “pagan” con pegamento a menores de la comunidad bayakas, a cambio de vaciar letrinas.

En Camerún, el pueblo indígena baka recibe a menudo como contraprestación por mediodía de labores manuales cinco vasos de licores caseros, dice Survival.

Añade que la combinación de pobreza y depresión conduce a muchos indígenas a beber excesivamente como válvula de escape a sus problemas.

Los problemas de adicción y abuso de sustancias tóxicas son comunes entre aquellos pueblos indígenas a quienes han robado sus tierras.

En Canadá, niños innus alienados, cuyo pueblo fue forzado a abandonar su modo de vida nómada, huelen gas con bolsas de plástico.

Al igual que en Australia, las tasas de alcoholismo entre los aborígene son superiores a las del resto de la población, señala Survival.

La organización internacional por los derechos de los pueblos originarios del mundo revela que la adicción a las drogas y el alcoholismo no son inevitables para los pueblos indígenas.

“Son el resultado de una política fallida, de imposición de supuesto progreso y desarrollo a pueblos que, de otro modo, son en gran medida autosuficientes”, alega.

Sostiene que las sociedades industrializadas someten a los pueblos indígenas y tribales a una “violencia genocida, a la esclavitud y al racismo, para robarles sus tierras, recursos y mano de obra. Estos crímenes a menudo se cometen en nombre del progreso y del desarrollo”.

El director de Survival International, Stephen Corry, opina que el desarrollo forzado sobre los pueblos indígenas nunca les genera una vida más larga y feliz, sino una existencia desalentadora y breve de la que solo se escapa con la muerte.

“El mal llamado progreso ha destruido a muchos pueblos indígenas y amenaza con destruir a muchos más, por lo que estamos pidiendo a Naciones Unidas que se pronuncie en contra del desarrollo forzoso en tierras indígenas”, puntualiza.

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