“Los conventos vacíos no son nuestros, son para los refugiados”

“Los refugiados nos recuerdan sufrimientos y dramas de la humanidad. Pero esa fila también nos dice que hagamos algo, ahora, porque todo es posible. Basta llamar a la puerta y decir: Aquí estoy, ¿cómo puedo dar una mano?”, dijo el Papa.

“Quisiera invitar a los institutos religiosos a leer seriamente y con responsabilidad este signo de los tiempos. El Señor llama a vivir con más valor y generosidad la acogida en las comunidades, en las casas, en los conventos vacíos”, afirmó el Papa Francisco tras reclamar que los “conventos vacíos” sean utilizados para acoger a refugiados. 

“Los conventos vacíos no sirven a la Iglesia para transformarla en albergues y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo que son los refugiados. El Señor llama a vivir con generosidad y coraje la acogida en los conventos vacíos”, expresó en declaraciones recogidas por Radio Vaticana.

Comentó que la acometida “no es algo fácil” sino que se necesita criterio y responsabilidad pero, sobre todo, “se requiere también coraje”.

En un mensaje pronunciado ante la presencia de refugiados sirios en El Vaticano, Francisco destacó la importancia de servir y defender a los pobres, reconociéndoles como personas y ayudándoles a superar su situación.

Se dirigió también a la Iglesia Católica para que la acogida a los necesitados y la promoción de la Justicia no se deje solo en manos de “especialistas”, sino que comprometa a “toda la pastoral” y a los futuros sacerdotes y religiosos, a las parroquias y movimientos.

“La sola acogida no basta. No basta con dar un bocadillo si no se acompaña con la posibilidad de aprender a caminar con las propias piernas. La caridad que deja al pobre como está no es suficiente”, alegó.

El Papa recordó el “difícil, agotador, incluso violento” viaje por el que pasan los refugiados.

Se dirigió especialmente a las mujeres y a las madres, “que lo soportan todo para asegurar un futuro a sus hijos y una esperanza de vida diferente para ellos y sus familias”. 

Por todo ello, recomendó a los países y las ciudades que dan acogida a los refugiados a esforzarse en permitir a esas personas recuperar una dimensión humana “para volver a sonreír”.

“Cada uno de vosotros, queridos amigos, tiene una historia de vida que habla de los dramas de la guerra, de conflictos, a menudo vinculados con políticas internacionales. Pero cada uno de vosotros lleva consigo, sobre todo, una riqueza humana y religiosa, una riqueza que acoger, no temer”, dijo el Sumo Pontífice al grupo de refugiados que fue a visitarle a Roma.

Tras pedir a la feligresía católica practicar la solidaridad cristiana, se dirigió a los refugiados señalando que “estas personas nos recuerdan sufrimientos y dramas de la humanidad. Pero esa fila también nos dice que hagamos algo, ahora, porque todo es posible. Basta llamar a la puerta y decir: Aquí estoy, ¿cómo puedo dar una mano?”, dijo el Papa.

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