Lluvia desnuda precaria estructura técnica de ANDE

La ventaja del monopolio no significa mayores compromisos de la ANDE con la calidad del servicio, que en el reino de las hidroeléctricas solo genera dolores de cabeza y perjuicio a los usuarios.

Una lluvia sin agravantes registrada este lunes dejó sin el servicio de energía eléctrica a 16 centros de distribución localizados especialmente en el área metropolitana de Asunción y zonas del departamento Central.

El hecho indica la precaria estructura de la Administración Nacional de Electricidad para responder a eventos de menor trascendencia, como la precipitación pluvial, que ni siquiera estuvo acompañada de vientos fuertes o tormentas eléctricas.

ANDE arrastra casos recurrentes de servicio condicionado a la población, a pesar de lo cual no mejora la calidad de su prestación, opinan usuarios perjudicados por el servicio.

En ese sentido, comerciantes alegan perjuicios millonarios ocasionados por los cortes de energía eléctrica e incluso los riesgosos parpadeos o pestañeos ocasionados por altibajos en la corriente energética.

En su momento, el presidente Cartes le dio un tirón de orejas al presidente de la ANDE, Víctor Romero, para que articule respuestas adecuadas e inmediatas a los problemas que arrastra el servicio, a pesar de lo cual la precariedad persiste sin ánimo de mejora, tornando impredecible lo que podría ocurrir luego de cualquier evento climático o atmosférico.

Entre las 2 y las 9 horas de este martes quedaron fuera de servicio 42 alimentadores de 23 kV que afectaron a 16 centros de distribución. 

Hasta la media mañana se encuentran de forma condicionada por el servicio el centro de Asunción, barrio Obrero, zonas de Lambaré, Capiatá y Ñemby.

Están en proceso de verificación, vastas zonas de Itauguá, Ypacaraí, San Bernardino, Puerto Pabla, Luque, San Antonio, San Lorenzo, Capiatá, Fernando de la Mora, Ypané, Villeta, entre otros sectores que mantienen a oscuras plantas industriales, centros hospitalarios, comercios, oficinas públicas, viviendas particulares y tantos otros clientes que, una vez más, sufren las consecuencias de la precariedad del servicio de un ente monopólico que opera, contradictoriamente, en el reino de las represas hidroeléctricas.

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