“Ha sido atacada una libertad fundamental: la libertad de prensa”

Las portadas de la revista atacada cargan un fuerte contenido de sátira, sin censura hacia creencias o fidelidades, sean de la naturaleza que fueren. Los musulmanes se sintieron ofendidos por una tapa sobre Mahoma, y desencadenaron una violencia que podría titularse “Infierno en París”.

Francia experimenta momentos de terror como secuela del atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo el pasado miércoles, en medio de medidas de seguridad extraordinarias ante la amenaza del recrudecimiento de la violencia que este jueves se agravó con un ataque a tiros de dos templos y un restaurante musulmanes.

El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, intenta tranquilizar a enardecidos ciudadanos intimidados por la posibilidad de más hechos de sangre, mientras millares de turistas que visitan la soñada París se han puesto a cubierto fuera de la ciudad.

El país galo ha sacado a las calles 88.000 policías fuertemente equipados y armados, para hacer frente a una eventual espiral de violencia, que se espera ocurrirá en algún momento, luego de que denuncias anónimas señalaran que el grupo islamista acusado del ataque a Charlie Hebdo diera a conocer su intención de “derramar más sangre para vengar la afrenta a Mahoma”.

Este hecho fue precisamente el desencadenante del atentado con armas largas contra el semanario satírico francés, que ha recibido la primera amenaza de ataque en el 2006, luego de publicar una caricatura de Mahoma de forma que los adoradores de Alá la consideraron imperdonable.

En medio de la conmoción pública, el ministro Cazeneuve volvió a expresar este jueves su firme respaldo a la libertad de prensa.

“Ha sido atacada una libertad fundamental, la libertad de la prensa, que se sitúa en el centro de nuestra democracia”, señaló, tras afirmar que el Gobierno no tolerará ningún acto ni amenaza contra los franceses por razón de su origen o religión.

Reportes de medios internacionales patentizan el miedo y el ambiente de luto y tristeza que embarga a los franceses luego de conocerse detalles de una ola de violencia no experimentada desde hace 12 años.

El periódico Le Monde, el de mayor tirada de Francia, se hizo eco de declaraciones de un dibujante de la revista atacada, según el cual los terroristas gritaron “lo van a pagar por haber insultado al profeta”.

Luego de esto, comenzó el ataque indiscriminado con armas de grueso calibre, que dejaron un saldo de 12 muertos, entre ellos el director de Charlie Hebdo.

Las redes sociales mundiales colapsaron de críticas contra el ataque criminal.

Otros posteadores respaldaron la postura de los islamistas al expresar que Charlie Hebdo se pasaba la raya con sus publicaciones gráficas de humor, con una fuerte carga de burla, sin respetar ideologías ni cualquier otro tipo de creencias o fidelidades.

 

 

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