Gobierno se cruza de brazos y el país sufre la inminente liberación de joven menonita

El pueblo menonita es sometido a un cruel estrés, sin motivo aparente, con el secuestro de dos miembros de la comunidad. A horas de cumplirse el plazo para la liberación de uno de ellos, la tensión aumenta de tono.

A solo horas de cumplirse el plazo establecido por el EPP para liberar a Franz Wiebe, la ciudadanía paraguaya en general y la comunidad menonita en particular aguardan con nerviosismo que la banda criminal cumpla finalmente su palabra.

Antes de llegar a esta instancia, los menonitas debieron cumplir exigencias, entre ellas el reparto de mercaderías por valor millonario a sectores campesinos cuya causa alega defender el ilegal ejército rebelde escondido en los montes del norte sin que pueda ser encontrado por la inútil fuerza de seguridad instalada desde hace tres años en la región.

Líderes del EPP hicieron saber a los familiares de Wiebe, quien acaba de cumplir mayoría de edad en cautiverio, que este viernes liberarán al joven, quien se mantiene secuestrado desde el 27 de agosto del año pasado, cuando supuestamente fue tomado por equivocación, aunque este dato no fue confirmado oficialmente.

Wiebe está en poder de sus captores junto con los secuestrados Edelio Morínigo, Abraham Fehr y supuestamente también el ganadero Félix Urbieta.

Morínigo cayó en poder de la agrupación ligada al narcotráfico el 5 de julio de 2014, y desde esa fecha solo en dos ocasiones sus secuestradores dieron a conocer señales de vida, luego de lo cual la suerte del agente de policía quedó en la nebulosa, tejiéndose versiones de variado origen acerca de su destino.

El EPP está integrado por no más de 40 personas, según informes de inteligencia militar, y se desenvuelve en un radio de acción de 50 kilómetros de selva tupida, que sin embargo no puede ser descubierto por soldados especiales del Ejército, Policía y Senad, a pesar de llevarse más de G. 2.500 millones al mes en concepto de salarios, horas extras y otros beneficios que finalmente solo sirven para desangrar el presupuesto.

Increíblemente, el Gobierno no da el brazo a torcer para desbaratar la Fuerza de Tarea Conjunta, manteniéndose de esta manera los privilegios salariales acompañados de la supina ineficiencia del batallón de 240 super agentes dotados de armas, equipos y logística de primer nivel que no arrojan resultados.

Paraguay es el único país en Sudamérica donde se mantiene activo el régimen de secuestro, y las autoridades se niegan inexplicablemente a requerir ayuda internacional, a pesar de que, en los hechos, se ha demostrado en todo este tiempo que 40 hombres al servicio de la mafia son suficientes para mantener a raya a la “fuerza especial” creada por el presidente Cartes.

 

 

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