Fuerte tensión en torno a “La Gringa” por riesgo de sangre

Guardia y patrulla permanentes han sido dispuestas por la FTC en torno al establecimiento de Domínguez, que este viernes debía cumplir dos exigencias del EPP pero el propietario se adelantó en informar que no acatará la orden del grupo armado.

Un ambiente de preocupación e inocultable miedo por lo que pueda ocurrir en adelante se observa en estos momentos en el entorno del establecimiento ganadero “La Gringa”, cuyo propietario se ha negado a obedecer la orden del EPP de pagar 300.000 dólares de “multa”, más el faenamiento de 60 vacunos y el reparto de la carne en zonas pobres de Asunción y Concepción.

De acuerdo a los datos, el personal de la estancia ubicada en la jurisdicción de Azotey, departamento de San Pedro (350 kilómetros al norte de Asunción) ha sido puesto en alerta máxima en previsión de imponderables que puedan surgir en cualquier momento.

Por su lado, la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), encargada de la seguridad en la zona, mantiene guardia cerrada en torno a la propiedad de Christian Domínguez, que incluye la ubicación de soldados equipados al estilo “Rambo” en sitios estratégicos de acceso al lugar.

También se ha dispuesto reforzar el entorno con vehículos todoterreno, equipados con logística especial para lucha contra la guerrilla, e incluso un tanque militar se encuentra en las inmediaciones para lo que hubiere lugar.

La Armada Nacional también mantiene a pocos kilómetros de “La Gringa” dos helicópteros de combate, que serán utilizados en caso de que el EPP presente señales de presencia en la zona.

El 25 de enero pasado, luego de atacar la estancia, un grupo de 4 a 6 efectivos del EPP dejó una nota al personal, en la cual exigía al propietario una “multa” de 300.000 dólares, como sanción por la supuesta depredación de bosques para producir pastura.

Domínguez negó que en el lugar se estén echando montes, desafiando a los que opinan lo contrario a demostrarlo fehacientemente.

El EPP también reclamó que sean carneados 60 animales y repartir la carne resultante en comunidades empobrecidas del departamento de Concepción y barrios marginales de Asunción.

Cinco días después del primer atentado, en abierto desafío y burla a la FTC, que propalaba a los cuatro vientos el supuesto control de la zona, el EPP ingresó de nuevo a la propiedad atacada y dejó un escrito que recuerda al propietario acerca de las dos exigencias, sin más detalles.

Domínguez, en consonancia con la Asociación Rural del Paraguay, que a través de un comunicado pidió no ceder más al chantaje del EPP, dijo que no cumplirá las exigencias del grupo armado.

La negativa dejó abierta la posibilidad de enfrentamientos con derramamiento de sangre, opinaron este viernes observadores militares, tras recordar que es la primera vez que el EPP recibe un “no” a sus exigencias.

 

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