Familiares de militar fallecido en misión reclaman justicia

Suboficial de Infantería José González Ferreira, fallecido en el atentado con bomba que, tempranamente, despierta sospechas de especialistas que perciben cabos sueltos en el caso.

Sentimientos de dolor, impotencia y rabia contenida por una guerra librada contra enemigos invisibles se observaron este jueves en el velatorio de los restos del capitán de Ingeniería Enrique Piñánez, quien murió víctima de un atentado con bomba mientras realizaba tareas militares en el Norte.

En el hecho, que tempranamente ha levantado sospechas de variado calibre, también falleció el suboficial de Infantería José González Ferreira, mientras un tercer agente de la patrulla que oficiaba de jefe de Inteligencia resultó con heridas, según el reporte oficial.

El ataúd que contiene los restos del capitán Piñánez llegó a sede del Comando del Ejército, en Ñu Guazu, poco después de las 13:00 a bordo de una ambulancia, y fue depositado en el salón de oficiales, donde aguardaban sus familiares y amigos.

“Murió como un héroe, en el cumplimiento del deber”, expresó compungido un antiguo camarada del oficial caído en desgracia, tras resaltar las virtudes de soldado del capitán Piñánez y reclamar justicia en el caso.

“Según me contaron, él estaba estudiando en Estados Unidos y vino al país para realizar operaciones, como parte final de su especialización, que acabaría con un acto especial, y después tenía que retornar definitivamente para seguir acá su carrera militar”, comentó el oficial que pidió omitir su identidad por cuestión de protocolo.

Altos mandos castrenses se hicieron presentes en la ex Caballería para expresar su pesar por el atentado que cegó la vida de un oficial experto en explosivos y de un suboficial especializado en inteligencia.

Por orden del Comando en Jefe, la bandera nacional permanecerá a media asta durante tres días, en señal de duelo del Estado.

Según el informe oficial –que es motivo de críticas y dudas acerca de su veracidad- los militares se encontraban en un trabajo de inteligencia el pasado martes a la noche en la zona de Cuero Fresco, distante unos 80 kilómetros al Este de Concepción, cuando una explosión estremeció la noche y cundió el pánico en un sector poco poblado.

El artefacto destruyó por completo la camioneta en que se movilizaban los militares, provocando la muerte instantánea de dos agentes, mientras un tercero salvó la vida luego de que bajara del vehículo supuestamente para perseguir a un sospechoso.

El Gobierno, a través de voceros, se adelantó en calificar el hecho como acto criminal, desvinculando sugestivamente al EPP, en cuya zona de operación ocurrió el hecho, y al ACA (Agrupación Campesina Armada), que también opera en la amplia región rural.

Hasta el momento, ambas agrupaciones terroristas que se presentan como agrupaciones político-militares, no reivindicaron el atentado.

 

 

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