Esperanza de cobro para abuelita marginada por arbitrariedad municipal

A sus 72 años, doña Trifina está limitada para sostener la pesada rutina de vida, y es asistida en la medida de las posibilidades por su hijo con discapacidad. Acudió al Estado en busca de pensión, que es direccionada por autoridades venales para enriquecer la cartera partidaria local.

Después de varios años de espera, la posibilidad de cobrar la pensión del Estado para personas de tercera edad en estado de pobreza extrema se ha acercado para doña Trifina viuda de Méndez.

Esto es posible mediante la intervención del Ministerio de Hacienda, que ha tomado intervención en el caso con el objetivo de hacer justicia dentro del mar de irregularidades con que las autoridades municipales de Emboscada manejan el esquema de selección de potenciales adjudicados con la pensión para abuelitos de la zona.

Doña Trifina se mantiene en medio de múltiples precariedades.

La pobreza rodea su casa, pero no ha permitido vulnerar su dignidad.

La negativa de plegarse a la pléyade de correligionarios liberales capitaneados por el intendente municipal, Raúl Peña, y así tener vía libre para el cobro sin pérdida de  tiempo, le ha valido a la anciana el “castigo” de ser marginada de la lista de personas que cumplen los requisitos para recibir la bendita pensión que les posibilitará incrementar un poco la rutina de vida miserable que soportan.

Este martes, funcionarios de Hacienda visitaron a doña Trifina en su vivienda de los bajos de Emboscada, a 35 kilómetros de Asunción, y la sometieron a una amplia entrevista, con el fin de conocer su situación de vida.

Antes de ello, funcionarios de la comuna local le han visitado un par de ocasiones, solo para llenarla de promesas y decirle que en la próxima visita de los censistas de Hacienda a ella le tocará cobrar, lo cual no ha ocurrido.

Doña Trifina pasa sus días enferma, rodeada de necesidades y la fiel compañía de un hijo con discapacidad y su perro.

Para salvar el día, el discapacitado se las arregla en medio de sus limitaciones para explotar una cantera y obtener piedras para la venta.

La situación familiar se complica cuando arremeten las patologías.

En estos casos deben acudir a duras penas al médico del precario centro de salud local, que ante la ausencia de medicamentos debe recetarlos, generándose así un golpe más a la raleada economía familiar.

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