Escuelas en estado de ruina “ayudan” a precarizar la educación

La precarización de la educación no solo afecta al contenido programático y la mala calidad de los docentes, sino la infraestructura de los locales escolares, que ponen en riesgo la seguridad de los educandos. 

Un total de 91 escuelas ubicadas en diversos puntos del interior están en estado calamitoso y pueden derrumbarse en algún momento, reconoció el ministro de Educación, Enrique Riera, tras señalar que esta cifra es apenas la punta de otra serie de necesidades que afectan al pobre sector educativo paraguayo, calificada como una de las más atrasadas de la región.

Del total de 7.500 instituciones educativas oficiales, 3.990 locales cuentan con algún grado de precariedad, lo cual significa riesgo para la seguridad de los estudiantes.

Muchos locales se han visto obligados a cumplir sus años de vida útil debido a la inoperancia de las anteriores autoridades educativas, mientras el ejecutivo actual tampoco hace méritos para acondicionar la infraestructura precarizada, y de esa manera los padres de familia mandan con preocupación a sus hijos a la escuela.

En medio de este estado de cosas, el ministro Riera informó que el Gobierno ha invertido hasta el momento 122 millones de dólares para mejorar el sector educativo formal, pero dice que ese dinero es insuficiente para satisfacer la demanda sostenida de mejoras.

Con este mismo argumento, el Congreso de la nación ha sancionado hace unos años la ley del Fonacide, que consiste en dotar de recursos extra presupuestarios a las gobernaciones y comunas para destinarlos, entre otros fines, al mejoramiento de las escuelas públicas.

Sin embargo, se sabe que en la mayoría de los casos la plata dulce hay sido desviada para uso personal de intendentes o de la clientela política de turno, robando de esta manera el sueño de muchos padres de experimentar por fin una educación acorde a los nuevos tiempos, con techos en buen estado y sin riesgo de desplomes, pupitres nuevos, alimentación digna y educación de calidad.

 

 

 

 

 

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