EPP se anota otros dos secuestros en plena “barrida” de la FTC

La entrada a la comunidad menonita Manitoba, de San Pedro, está más que nunca cerrada para “extraños”, en medio del temor instalado en la comunidad de trabajadores por el nuevo caso de violencia endilgado al EPP. (Foto: E’a).

Cuando se creía que el equipo especial de altos mandos jerárquicos formado por el Gobierno irían, finalmente, a generar tranquilidad en la población poniendo a buena distancia al EPP, un nuevo caso de violencia con dos secuestros revuelve el estómago de los paraguayos en general, y de los inversionistas en particular.

Se trata del secuestro de un trabajador menonita y un peón del mismo establecimiento productivo atacado por desconocidos en la zona de Tacuatí, departamento de San Pedro.

Voceros oficiales se adelantaron en señalar al ilegal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) como responsable del hecho, que añade una mancha más a la seguridad en el norte, mientras la asustada población no terminaba de sacudirse del trauma producido por una serie de crímenes registrados en el corto lapso de un mes, entre ellos la ejecución de cinco agentes de la Policía Nacional.

Con los nuevos casos de secuestro (la noticia fue oficializada este domingo por la Fuerza de Tarea Conjunta), la inseguridad en la región norteña vuelve a mostrar síntomas de debilidad, más aun si se tiene en cuenta que el presidente Cartes –en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas- había nombrado a dos ministros y dos comandantes de armas para encargarse del tema EPP.

Los titulares de la cartera de Interior, Francisco De Vargas, y de Defensa Nacional, Mario Soto Estigarribia; a más del comandante de las Fuerzas Militares, Luis Gonzaga, y de la Policía Nacional, Críspulo Sotelo, son los encargados de sacar la espina del zapato del país, y se encontraban en esa misión cuando, de nuevo, son sorprendidos por dos secuestros.

De acuerdo a los datos, el menonita se encontraba trabajando en una propiedad arrendada de Tacuatí, cuando fue tomado de rehén junto con dos hijos menores y dos peones.

Los niños fueron liberados enseguida junto con un peón, mientras Abraham Fehr y el empleado cuya identidad no trascendió, fueron llevados por los desconocidos, que según el Gobierno se trata de soldados del EPP.

La comunidad de Manitoba, de donde es oriunda la familia Fehr, acostumbrada a manejarse dentro de un esquema de discreción y cuidado, más aun hacia afuera de sus dominios, este domingo amaneció sumida en el temor y la expectativa por el desenlace de los acontecimientos.

“Pregúntenle a la policía”, expresó un vecino abordado por medios radiales de la zona, patentizando la tradicional prudencia extendida en la comunidad a la hora de hacer declaraciones y abordar a extraños.

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