Penosa realidad: Reclusos se alistan para reinsertarse en el mundo delictivo

Puñales, estoques y cuchillos para todos los gustos en el “penal modelo” de Asunción, que de esta manera deja al desnudo la ineficiencia o corrupción de sus autoridades. 

Una requisa general de celdas e internos en la Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza, aledaño a Tacumbú, derivó en la incautación de cantidades industriales de armas blancas, entre ellas puñales, cuchillos y estoques que según los datos son obra de reclusos.

Se trata de una práctica repetida en los recintos penitenciarios que no encuentra contraofensiva efectiva de los órganos de gobierno penitenciario y del Estado, limitados a realizar cateos cada cierto tiempo para “matar el perro, pero no la rabia”.

En el mismo operativo, agentes de la Secretaría Antidrogas se incautaron de dosis de droga y medicamentos farmacéuticos de consumo controlado, que llegaron hasta los internos a través de terceros, especialmente familiares, con ayuda de controladores, y se sospecha el involucramiento de funcionarios del penal, rendidos al dinero fácil.

Otros elementos de uso prohibido dentro el penal también fueron hallados en poder de los reclusos, entre ellos aparatos celulares, posiblemente introducidos tras el pago de un “impuesto penitenciario” que está al tanto de las autoridades superiores.

La fiscal interviniente, Cecilia Beckelman, afirmó que este tipo de procedimiento es de vital importancia para anular el tráfico de estupefacientes, el uso de armas blancas y similares dentro del penal, así como también evitar la comisión de otros delitos por parte de los reclusos.

Estas expresiones, sin embargo, en la generalidad de los casos caen en saco roto, teniendo en cuenta que las incautaciones se repiten sin ánimo de que terminen definitivamente.

De esta manera, se desnuda después de cada intervención el grado de corrupción de las autoridades penitenciarias, que así se convierten en alcahuetes interesados en que continúe este mar de irregularidades, incentivados por los pingües beneficios que abona la mafia de la delincuencia y la criminalidad.

La reinserción social, en estos casos, es letra muerta, y los involucrados más bien se aprestan a una verdadera reinserción delictual, poniendo en peligro a toda la sociedad.

 

 

 

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