El futuro de los Fick

Por ahora, todo es alegría. Sin embargo, queda por definir el destino de la familia después del trauma del secuestro. 

“Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”, es la pregunta que posiblemente se hará la familia Fick al volver a pisar tierra después de la alegre Navidad que representa el retorno de Arlan al hogar.

Vecinos abordados por la prensa en medio de la algarabía del adelantado “año nuevo” coinciden en expresar que en adelante no todo será igual para los Fick.

Conocida como una familia laboriosa dedicada a la producción agrícola y, en menor escala, a la ganadería de finca, los Fick se han arropado de la solidaridad generalizada.

La recurrencia fraterna se convirtió en una rutina de vida a lo largo de los más de ocho meses que duró el secuestro de Arlan.

¿Qué vendrá después?

Un comentario fuerte es que el Gobierno de Brasil se comprometió a brindarles facilidades para el trabajo y la vida en el vecino país, en caso de que decidieran mudarse.

Los Fick habían adelantado en voz baja, durante la permanencia de Arlan en cautiverio, de que no tienen otra opción más que cambiarse de casa, por el miedo latente que les perseguirá quizás durante todo el tiempo que les queda por delante.

Otra versión es que, de boca del ministro del Interior, el Gobierno prometió a los Fick un régimen de seguridad especial, en caso de que Arlan sea liberado, sin trascender detalles.

Paraguay no cuenta con una legislación o un sistema de cambio de identidad o algún otro recurso destinado a garantizar la seguridad de ciudadanos en situación de riesgo o peligro de vida a causa de un evento considerado por el Gobierno como trascendente o referencial, como ocurre en otros países.

Debido a esto, muchas personas han decidido una emigración forzosa, como ha ocurrido con ciudadanos coreanos y brasileños, especialmente, apurados por la inseguridad, como robos o asaltos repetidos, perjudiciales e impunes.

Con el correr de los días se sabrá acerca del destino de los Fick, que no quieren abandonar las tierras que labran hace años e ir a empezar de nuevo en otro lugar.

Sin embargo, necesitarán no solo del concurso de psicólogos para superar el trauma doloroso del secuestro, sino la seguridad plena del Estado para reemprender su vida con la garantía necesaria de que la rutina familiar nunca más será quebrantada por la delincuencia o la criminalidad, en cualquiera de sus modalidades.

 

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