Dramático S.O.S. de migrantes venezolanos en Asunción: “Nuestro país está en ruinas, y el mundo calla”

El malestar atmosférico de los últimos días ha dejado un tendal de perjuicios a la ciudad y su gente, y ha sacado al sol anécdotas variadas, que en el caso de una familia oriunda de la Venezuela de Maduro es más parecido a una saga de ciencia ficción.

La Mira accedió a una entrevista con un matrimonio que pidió el anonimato por temor a una segura represalia contra familiares que quedaron allá, y que están a la pesca de asumir cualquier aventura migrante en algún lugar libre del mundo.

– ¿Por qué están acá?

– Nos trajo el impulso por el futuro de nuestras hijas debido a la situación actual de Venezuela, donde el futuro está reservado para los aliados del régimen, mientras el resto de la gente debe invertir todo su tiempo y sacrificio en conseguir un poco de comida y medicinas.

– ¿Es tan grave la situación?

– Muchas personas están comiendo de la basura y hay muchísima gente que ha muerto de hambre, desnutrición y falta de medicamentos. No hay comida, no hay oferta y no hay dinero. No hay exportación, y los productos importados son imposibles. La mayoría de las empresas está en quiebra, y no existe incentivo alguno para la producción, sino todo lo contrario.

¿Cuál es la respuesta del Gobierno?

– Que se siga el legado del comandante Chávez. 

– ¿Y cuál es ese legado?

– Miseria.

– ¿Está prohibido salir del país?

– Ya no pueden atajar, porque hay millones que buscan la libertad. El Gobierno dice que todo está bien, y que solo hay una moda por salir de Venezuela. Los que logramos pasar la frontera estamos con el corazón destrozado por el dolor y la impotencia. Imagínese dejar todo atrás y emprender una vida nueva lejos de casa.

– ¿Qué actividades realizaban en Venezuela?

– Mi esposo era propietario de una compañía de transporte, pero hemos llegado al punto de venderlo por falta de repuestos, cubiertas, aceite, todo. Allá no se puede comprar ni vender. Vinimos con una mano adelante y otra atrás.

– ¿Cómo llegaron a Paraguay?

– Solo en viajes tardamos 6 días, 5 de los cuales en nuestro propio país debido al peligro de que nos descubrieran y enfrentáramos la maquinaria de represión. Acá nos esperaban amigos venezolanos para darnos una mano.

– ¿Cómo sobreviven acá?

– Vendemos productos de limpieza. De lo que recaudamos compramos materia prima y así enfrentamos el pago de alquiler y gastos propios para vivir. Vivimos pobres, pero libres, y con mucha esperanza de retornar algún día a una patria libre.

– ¿Tuvieron contacto con autoridades paraguayas, sobre todo por el tema de vivienda, empleo y comida?

– Hasta ahora no, porque creemos que como ciudadanos venezolanos, nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro deberían estar en manos del gobierno venezolano, pero veremos con buenos ojos que Paraguay nos pueda extender una mano generosa.

– Maduro dice que la mala imagen de su país en el exterior es resultado de una propaganda imperialista.

– Les lavan el cerebro a la gente a cambio de una cajita de comida. El gobierno da bonos para los que no trabajan, y estos se conforman con eso, pero no alcanza para comprar nada. El salario mínimo es de 5.500.000 bolívares, pero se necesitan 300.000 bolívares más para comprar un papel higiénico, si lo hubiere. No hay pasta dental, champú, desodorante, y en medio de esta situación debemos usar bicarbonato con limón para nuestro aseo personal.

– ¿Es tan patente el cambio de nivel de vida?

– Cuando era niña, mis padres compraban los alimentos por bultos (bolsas), teníamos carros (autos) de alta gama, vacacionábamos en paraísos terrenales y nadábamos en la abundancia. Éramos motivo de envidia para muchas naciones. Hoy día, miles de familias viven de la basura, y miles más se van a dormir sin cenar. Y, lo peor, no hay síntoma de que las cosas vayan a cambiar.

– ¿Qué opinión tienen de Paraguay?

– Hay una diferencia abismal con nuestro país. El otro día fui al Ministerio de Educación para una documentación, y vi una protesta enfrente con policías respetuosos, incluso resguardando la seguridad de los manifestantes. Si esto haces allá, Dios se apiade de tu libertad y tu vida.

– Muchos piensan que lo de Maduro dictador es un producto del capitalismo.

– Mire, lo que pasa en Venezuela es muy cierto, y la cuestión interna es mucho más grave de lo que sale afuera. Las colas en los supermercados son un martirio diario. Se otorgan vales de adquisición de acuerdo al último número del documento de identidad. A nosotros nos tocaba los miércoles, pero desde martes ya hacíamos filas; dormíamos en los puestos de vales y estábamos atentos a la lectura de la lista de beneficiados, pero cuando nos llegaba el turno no había nada, y retornábamos con las manos vacías. Eso era nuestro pan de cada día.

– Pero no hay reacción internacional.

– Nos preguntamos qué pasa con los gobiernos internacionales. Los que amamos la libertad, dormimos y despertamos esperando que el mundo reaccione. Parece que le tienen miedo a Maduro, especialmente los que compran nuestro petróleo, y tal vez por eso nadie se apiada de nosotros. Creemos que sin intervención externa la situación va empeorar cada día.

Nuestros entrevistados piden interrumpir el diálogo. De pronto, el temor les embarga y temen represalias contra familiares que quedaron en Venezuela.

“Agradecemos profundamente la solidaridad de Paraguay y de la gente, que busca ayudarnos de alguna manera. Ahora solo necesitamos trabajar, instalar conciencia en los pueblos del mundo sobre el valor de la libertad, y la necesidad de que termine la brutal dictadura en nuestro país”, afirmó el padre de familia.

El hombre es chofer de profesión, y afirma que está en condiciones de manejar automóviles y camiones, mientras que la señora ofrece servicios de tareas domésticas o de vendedora.

Los interesados en ofrecer trabajo a estas personas deben comunicarse con el diario La Mira, teléfono 0981-872215.

 

 

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