Dolorosa agonía de yakarés genera críticas contra el Gobierno

Yakarés agonizantes en la cuenca semi seca del Pilcomayo. En vez de ofrecer respuesta el Gobierno declama excusas, en una saga interminable de ineficiencia e inoperancia que compromete en instancia criminal a integrantes paraguayos de la Comisión del Pilcomayo. (Foto: ABC Color).

El lamentable cuadro de yakarés a punto de morir por falta de agua ha instalado indignación generalizada de la población y de organismos internacionales de defensa de la vida animal, provocando al mismo tiempo severas críticas contra el Gobierno por no haber intervenido a tiempo para evitar el desolador escenario que se extiende en el cauce semi seco del río Pilcomayo.

Los reptiles, pertenecientes a la variedad caimánidos, suman centenares en la mesopotamia chaqueña y conforman apenas una parte de las incontables especies que pululan en la exuberante región, y que hoy día están en peligro de muerte debido a que las aguas que las sustentan prácticamente han desaparecido.

Los cuestionamientos inundan las redes sociales, especialmente contra las autoridades de la Comisión del Pilcomayo, un antiguo feudo de enriquecimiento rápido para los directivos de turno, quienes sucesivamente nunca hicieron méritos para justificar los millones de dólares de presupuesto.

Evidencia contundente de la ineficiencia e inoperancia en el Pilcomayo es el estado de postración medioambiental en que se encuentra la extensa región que importa la intervención de tres países: Argentina, Bolivia y Paraguay.

La parte asimétrica de la torta corresponde a nuestro país, que cada año, de forma aun irremediable, debe depender de terceros para solucionar el problema, que deriva de la sequía generada por la falta de lluvias en invierno, y el desvío del cauce para la utilización del líquido por parte de establecimientos ganaderos.

Los hechos, de antigua data, supuestamente debían ser solucionados con el incremento presupuestario, pero la situación continúa muy grave debido al presunto desvío de los recursos.

En la emergencia, millones de aves, reptiles, roedores, peces y tantos otros ejemplares del reino animal, se debaten entre la vida y la muerte, mientras la SEAM, institución referencial de medio ambiente, reclama recursos extras para un supuesto auxilio que se torna técnicamente imposible.

Expertos ambientales consideran insostenible la situación, y lamentan por adelantado la próxima muerte de centenares de yakarés y otras especies animales por la falta de agua para beber y sostener la biodiversidad.

 

 

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