“Dios nos libre de las monjas lloronas”

Religiosas aparecen en Ñu Guasu poco antes de la misa del Papa, quien sorprendió en Cuba al referirse a las “monjas lloronas” en una visita que generó enorme expectativa por sus palabras, que en algunos casos arrastraron subcontextos políticos, materia técnicamente vedada por el régimen.

El Papa Francisco arrancó risas y aplausos cuando se refirió de forma improvisada a las “monjas lloronas” en un encuentro con sacerdotes y religiosas en la Iglesia de La Habana (Cuba).

“¡Dios nos libre de las monjas lloronas que siempre se están lamentando!”, expresó el Santo Padre ante una audiencia sorprendida que, en contacto con la prensa, expresó después no haberse esperado tales expresiones.

Francisco se refería a una frase pronunciada por Santa Teresa de Jesús, cuando le decía a las religiosas que estaban bajo su tutela: “Guay de aquellas monjas que andan todo el día lamentándose porque le hicieron una injusticia”.

Explicó que, en la traducción castellana de la época, la declaración textual era: “Guay de la monja que anda diciendo hiciéronme sin razón”.

A diferencia de las “monjas lloronas”, Francisco destacó el testimonio de la joven religiosa cubana Sor Yailenys Ponce Torres, de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

“Gracias por los que hacés, y en vos gracias a todas estas mujeres y a tantas mujeres consagradas al servicio de lo inútil porque no se puede hacer ninguna empresa, no se pueda ganar plata, no se puede llevar adelante absolutamente nada ‘constructivo’ con esos hermanos nuestros, con los menores, con los más pequeños”, alegó.

A veces, destacó el Papa, los religiosos y religiosas no entienden la misión encomendada al servicio de los más necesitados, pero “qué bien que hace a uno, por ejemplo, la sonrisa de un espástico (persona que muestra espasmos de origen neurológico) que no sabe cómo hacerla o cuando te quieren besar y te babosean la  cara, esa es la ternura de Dios, esa es la misericordia de Dios”.

Durante su visita a la isla caribeña, habló de reconciliación, misericordia y servicio, pero sectores de la oposición política al Gobierno, considerado la dictadura más antigua del mundo, entendieron que sus palabras tenían un subcontexto político.

El Papa urgió a los cubanos a poner a los hermanos y hermanas “en el centro” y cuidar unos de otros, tras lo cual expresó que “nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a las ideas, sino que se sirve a las personas”.

Estas palabras fueron interpretadas como un llamado a los cubanos a ser bondadosos y ayudarse mutuamente, y también constituyen un mensaje a los líderes políticos, en el sentido de trabajar para servir a las personas “y no precisamente a las ideas”.

Durante todo el tiempo que estuvo en la isla, las palabras del Papa fueron pronunciadas con sumo cuidado, pero de todos modos fueron poderosas.

Existe una alta tasa de aborto en Cuba y los jóvenes, enfrentados a menudo con escasas perspectivas económicas, se muestran renuentes a formar familias, pero el Papa no aludió a estos temas, que suelen ocasionar incomodidad en el régimen.

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