“Crisis humanitaria de inundados debe ser tratada de urgencia”

La situación en los albergues provisorios continúa sin signos de mejoramiento, mientras sectores de gobierno y la Iglesia buscan mecanismos para atender de urgencia necesidades multiplicadas de 100.000 damnificados.

“Estamos ante una crisis humanitaria que debe ser tratada de urgencia”, afirmó la ministra secretaria de la Senavitat, Soledad Núñez, en el marco de una mesa de trabajo con el Arzobispado de Asunción y varios sectores de la sociedad para la atención preferencial y de urgencia de unas 100.000 personas afectadas por la crecida del río Paraguay, e instaladas en refugios provisorios de Asunción.

“El Poder Ejecutivo celebra esta iniciativa, de manera a poder aunar esfuerzos que permitan construir bienestar y calidad de vida para estas familias”, recalcó la ministra.

Señaló que la atención a familias en estado de vulnerabilidad debe convertirse en una causa nacional, con el objetivo de articular acciones para combatir la desigualdad y la pobreza.

“Si hablamos de un desarrollo urbano sostenible, sin duda, la pobreza y la desigualdad son los dos grandes desafíos que tiene que afrontar el país para construir ciudades dignas, que ofrezcan bienestar para su gente”, apuntó Núñez.

Aclaró que la problemática es prioridad para el Gobierno Nacional, y dijo en este sentido que ya se han encarado acciones concretas en materia habitacional para asistir a los afectados de los bañados Norte y Sur, y también en el barrio Chacarita, a través de un préstamo para la formalización de la zona alta.

Mencionó también el proyecto San Francisco, donde se plantea la construcción de 1.000 viviendas dignas en el predio de la unidad militar RC4, en las afueras de Asunción.

Se trata de medidas que involucran un proceso de consolidación en torno al proyecto Franja Costera y todos sus componentes, consistentes en mejoras de viviendas con condiciones de salubridad, educación, seguridad, capacitación al acceso del trabajo formal, en cuyo centro se halla la dignidad de la persona, expresa el Arzobispado de Asunción.

La crecida cíclica del río Paraguay obligó en el 2015 a la expulsión de millares de familias, que se mantienen en estado de indefinición con respecto a su futuro cercano debido a pronósticos desalentadores que les obligará a mantenerse en los albergues provisorios hasta mediados del 2017, por lo menos.

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