Contralor acusó a Torreblanca de otorgar altos beneficios a su “claque”

Los diputados Tuma y Romero Roa aparecen en el juicio político a Torreblanca, quien deberá enfrentar otras dos sesiones antes de la sentencia, en medio de rumores de un posible blanqueo de sus correligionarios liberales.

Poco antes de presentar renuncia al cargo, el contralor general de la República acusó a la también imputada subcontralora, Nancy Torreblanca, de autorizar millonarios desembolsos a personas de su entorno personal, comprometiendo la responsabilidad de la segunda persona en importancia del ente contralor en el mismo esquema de corrupción que precipitó la celebrada salida de Velázquez Gadea.

A través de sus abogados, el ahora ex contralor apuntó con el dedo índice a su compañera de trabajo por varios años, cargando sobre la espalda de terceros las graves acusaciones que pesaban en su contra por lesión de confianza, estafa y asociación ilícita para llenar de privilegios  primer mundo a su secretaria.

La investigación fiscal evidenció abusos en el manejo de los recursos del Estado por parte de Torreblanca, quien este miércoles fue sentada en el banquillo de acusados por parte de Diputados, que le incriminaron en base a los términos del libelo que hace mención a varios hechos de corrupción.

Uno de ellos es el haber recurrido supuestamente al presupuesto institucional para pagar el servicio doméstico particular, y también incurrir en tráfico de influencia para favorecer a su esposo en contrataciones públicas.

A pesar de los graves cargos en su contra, Torreblanca fue ungida contralor interino, cargo que no debió ocupar sino ser apartada para enfrentar las acusaciones, tanto en Diputados como en la justicia ordinaria, donde cuenta con medidas alternativas a la prisión.

En el poco tiempo que se encuentra como principal autoridad de la Contraloría General tomó determinaciones contundentes, que tampoco debía asumirlo con la velocidad que lo hizo, como la destitución de funcionarios antiguos, a quienes no les dio la misma oportunidad que le brindaron a ella al mantenerla como funcionaria pública y, encima, premiándola como contralor interino.

La presencia de Torreblanca es interpretada como tóxica por la mayoría del funcionariado, según informes recabados por La Mira, más aun con la amenaza de más sanciones y otro tipo de mano dura contra personas a quienes, ahora sí, desde otra óptica, la afiliada liberal ve con ojos críticos e inmisericordes.

Observadores políticos manejan datos opuestos con relación a la suerte que le puede tocar a la mujer, tanto en el ámbito legislativo como judicial.

Mientras unos opinan que la contundencia de las evidencias no podrá ser esquivada, otros señalan que sus correligionarios están haciendo lobby para blanquearla o, en todo caso, sancionarla con el reproche, manteniendo su condición de funcionaria pública y el alto cargo que ahora ejerce de forma interina.

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