Caso judicial que involucra a diputado duerme en tribunales

Ibáñez cuenta con abundantes recursos políticos para presionar a la justicia en busca del anhelado blanqueo, con la ayuda del poder y de jueces vulnerables.

Han pasado más de dos años desde que, a duras penas y baja la fuerte presión ciudadana, el diputado colorado José María Ibáñez fue imputado por el sonado caso “caseros de oro”, pero el nulo movimiento del expediente hace desconfiar a indignados acerca de un posible pacto de impunidad.

El caso se encuentra varado y sin señales de dinámica, mientras la ciudadanía reclama justicia pronta y barata, como lo ordena la Constitución Nacional.

De la mano de abogados expertos en chicanas y jueces complacientes que bajan la cabeza y respetan a rajatabla los intereses del poder político, el legislador colorado cartista se mantiene fuera del circuito de justicia en busca de blanqueo.

Ibáñez está comprometido en un proceso que busca probar en juicio graves hechos de daño al patrimonio del Estado a través de un esquema de latrocinio  sistemático develado por la prensa.

De acuerdo a una investigación periodística, el legislador surge como cabeza visible de una asociación ilícita conformada también por su esposa, Lorena Plabst, y una asistente, para hacer pagar  con fondos públicos el salario de sus empleados.

Los caseros, también procesados, se desempeñaban en la mansión aregüeña de los Ibáñez-Plabst, y encima que percibían dinero espurio ni siquiera recibían el monto total acordado porque sus patrones procedían a recortar la paga para quedarse con un porcentaje.

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