Cambios en la FTC obligan a ofrecer resultados, no más excusas

La fuerza operativa desplegada en el norte cuenta con soldados adiestrados y equipados con armas modernas, por lo cual no se pueden admitir más fracasos, mientras el enemigo marca los tiempos y actúa a placer. (Foto: diario ABC Color).

La destitución del comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, coronel Jonás Ramírez, y la del vocero de la FTC, Jonás Ramírez, echan pimienta sobre la crítica situación degenerada en el interior de la agrupación de seguridad como consecuencia de los fracasos en cadena en su misión de garantizar la tranquilidad en el norte, quebrantada a placer por el Ejército del Pueblo Paraguayo.

Con estos cambios, posiblemente la fuerza especial formada por el comandante Cartes pretende recomponer filas para implementar una lucha con mejores resultados contra el EPP, que hasta ahora solo ha arrojado fracasos.

La Fuerza de Tarea Conjunta es un ejército especializado de hombres adiestrados para combatir en la selva porque han sido capacitados en el país y el exterior precisamente con el objetivo de constituir una fuerza de élite para situaciones especiales de inseguridad, como la que está viviendo la región norte, especialmente los departamentos de San Pedro, Concepción y Canindeyú.

“Basta de excusas”, reclamó este miércoles un poblador de la zona de Tacuatí, departamento de San Pedro (360 kilómetros al norte de Asunción), tras acusar recibo de los cambios realizados en la estructura de mando de la FTC.

“Estamos cansados de lidiar con el miedo; vivimos desconfiando hasta de nuestra sombra, y esto no es vida”, recalcó el sampedrano, tras criticar la labor que realiza en la amplia región la FTC.

“Cuando vinieron los soldados nos inundó la alegría. Podíamos apostar por el fin de nuestro quebranto, pero con el paso de los días y los meses nos dimos cuenta que nos engañaron una vez más, porque acá nadie defiende nuestras vidas ni intereses, y la FTC se encarga de que nadie les despeine, esa es la realidad”, sostuvo la fuente, identificada por La Mira.

El mayor Ramírez fue cambiado de su condición de vocero de las fuerzas de seguridad instaladas en el norte luego de que denunciara la existencia de soplones en el interior de la tropa.

Dijo que ni bien se determinan los operativos el enemigo se entera, y culpó de ello a la acción de infiltrados, comprometiendo al mismo tiempo la eficiencia de los jefes.

La destitución del vocero de la FTC motivó la crítica ciudadana.

“En vez de ser premiado por asumir la situación, tratando posiblemente de mejorar la acción de la Fuerza, Ramírez fue cambiado sin mayores explicaciones por la plana mayor de la agrupación, que se ha quedado sin argumentos para salvaguardar la reputación profesional de la tropa”, expresó Juan de la Cruz Molinas.

Por su parte, el coronel Eric Salinas fue removido de su cargo de comandante de la FTC como secuela del escándalo protagonizado por su subordinado Ramírez, señalaron observadores luego de que los altos jefes se negaran a dar explicaciones sobre la drástica e inapelable decisión que tomaron.

La situación refleja el estado de crisis dentro de la fuerza creada especialmente para hacer frente a la acción de bandas criminales que se asientan en el norte, que tienen en su poder a dos secuestrados y son señalados de haber derribado con bomba una torre de alta tensión de la ANDE, dejando sin energía eléctrica a 750.000 personas.

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