Arzobispo prometió al Papa no más sacerdotes encerrados en sus oficinas

Sacerdotes extendidos en el suelo, como señal de reverencia y entrega total a la causa de Cristo que muchos olvidan después, encerrándose en sus oficinas y practicando vida de burócratas, con servicio sacramental tarifado.

La Iglesia paraguaya posiblemente acusó recibo de la crítica expresada por el Papa Francisco en Ecuador contra los sacerdotes no comprometidos que se niegan a atender a la gente a cualquier hora y lugar, y también cobran por los servicios pastorales, especialmente los sacramentos que, según el Santo Padre, deberían ser gratuitos.

“Prometemos no encerrarnos en nuestras parroquias”, dijo el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela Mellid.

Hizo la alusión en la parte final de la misa celebrada el domingo en Ñu Guasu, luego de que Francisco terminara la parte litúrgica y se tomara un descanso antes de la bendición final, para escuchar las palabras de Valenzuela.

La principal autoridad de la Iglesia Católica del Paraguay agradeció la ilustre visita e hizo varias promesas, entre ellas sacar a los sacerdotes de sus oficinas parroquiales y lanzarles a la evangelización.

Constituye velada crítica de feligreses el hecho de que los servidores de Cristo en los últimos tiempos se han vuelto burócratas, colgados del reloj y esclavos impenitentes de las horas de desayuno, almuerzo y cena, que se niegan a abandonar.

A más de ello, muchos sacerdotes se han acostumbrado a dormir largas horas de la siesta, y prohíben a sus asistentes cualquier contacto con feligreses entre las 11:30 y las 16:00 horas.

Ante casos de necesidades perentorias, como la extremaunción practicada a quienes se encuentran en peligro de muerte, hacen colgar un cartelito en las puertas de las parroquias u oficinas donde informan sobre la dirección y el teléfono del servicio cristiano de guardia adonde deben acudir los interesados.

El cobro por servicios sacerdotales, especialmente primera comunión y matrimonios, es tarifado, lo cual fue puesto en tela de juicio por el propio Papa Francisco, quien dijo en Ecuador que “lo que reciben gratis, deben devolverlo de igual manera”.

Se desconoce qué medidas adoptará el Arzobispado para cumplir con la promesa hecha al Papa, en el sentido de sacar a los curas de sus oficinas y ponerles a trabajar sin condiciones, como Cristo lo hizo con sus discípulos, y sin pedir nada a cambio sino solo fe y amor en el servicio a los demás.

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