Anciana vulnerable espera sentada pensión para abuelitos pobres

La anciana pasa sus días deshojando margaritas, mientras aguarda la buena nueva de su cobro de pensión, postergado injustamente por un esquema insensible formado al solo efecto de favorecer a los amigos, ante el silencio de Hacienda.

Varios meses después de denunciar el estado de postración física en que se encuentra debido a achaques de la edad, y la necesidad de que Hacienda llegue a su vivienda con la pensión por tercera edad, doña Trifina cuenta los días para que se haga justicia en su caso y termine finalmente el vía crucis que experimenta detrás del subsidio estatal.

La anciana de 72 años comparte una humilde vivienda en los bajos de Emboscada junto con su hijo con capacidad diferente, que se ve obligado al duro trabajo de romper piedras para vender a camioneros y obtener así algo de dinero para la sobrevivencia.

Los 2.000 metros que les separa de la ruta internacional constituyen una barrera difícil de vencer debido a la falta de medios, por lo cual deben apelar a la voluntad de vecinos a la hora de acudir al hospital o, como lo viene haciendo desde hace 4 años, para acercarse a la Municipalidad a reclamar la pensión que nunca llega.

En cada viaje, doña Trifina recibe solo promesas de parte de los encargados de confeccionar la lista de beneficiarios, preparada a medida de la clientela política del ex intendente Raúl Peña, según denuncias corroboradas por abuelitos perjudicados.

Para acceder a la bendita pensión, los candidatos deben haber cumplido 65 años de edad, demostrar fehacientemente situación de pobreza extrema y no recibir ingresos fijos del Estado ni de la iniciativa privada.

Las exigencias se califican por puntajes.

Para acceder a la pensión se deben alcanzar 65 puntos, o menos.

Los que sobrepasan esta puntuación quedan fuera de la lista, y este es el principal punto de cuestionamiento a la rosca municipal que, de acuerdo a los datos, maniobra para favorecer a los leales con los ansiados 65 puntos.

La politización de la pensión es objeto de crítica ciudadana, aunque el principal encargado de confeccionar la lista en representación de la Municipalidad lo niega.

“No es cierto que solo los liberales están cobrando, también hay muchos colorados. Lo que pasa es que no todos los anotados pueden cobrar porque los recursos son limitados por Hacienda, de acuerdo a una escala de necesidad imperiosa”, expresó Gustavo Cañete.

Abuelitos afectados dicen lo contrario, y culpan al operador político liberal de encabezar la selección premeditada y artera de los candidatos a cobrar el subsidio estatal.

Mientras todo esto ocurre en medio de la impunidad, doña Trifina espera el cobro de su pensión sentada en su cama, que se ha convertido desde hace años en el sitio obligado donde descargar sus penas, apurada por malestares y puntualmente acechada por las cuentas del almacén, facturas de ANDE y la necesidad de comer.

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