Imagen patética que describe la medida radical adoptada por los choferes en huelga. Lo ocurrido en la Línea 30 debe servir de ejemplo al Gobierno para adoptar un nuevo rumbo en el respeto a los derechos humanos.

Luego de 2 meses de huelga, las unidades de la Línea 30 que estaban ociosas debido a la desmovilización de al menos la tercera parte de sus choferes regresaron este lunes a la normalidad, aunque no plena, porque los 10 crucificados tienen una semana de reposo médico.

 Fueron 60 días de lucha de todos los sectores afectados.

Los conductores vinculados a uno de los sindicatos se declararon en huelga luego del despido de 8 compañeros de trabajo, sin causa justificada.

Los reclamos de reposición cayeron en saco roto, lo cual motivó la realización de una huelga de hambre, seguida de la crucifixión de algunos choferes, que al final llegaron a sumar 10, entre ellos una mujer.

Todos los intentos por encontrar una salida fracasaron, incluso con la mediación de la ministra de Justicia y Trabajo, Sheila Abed, quien incluso fue burlada en cierto momento por la patronal al no recibir respuesta al pedido de tripartita.

En este estado de cosas, la medida de fuerza continuó campante.

La parte patronal se mantuvo firme en no reponer a los despedidos, con el argumento de que la empresa estaba realizando un reordenamiento administrativo y debía prescindir de algunos choferes, que sumaron 8.

Esta versión fue perdiendo peso con el paso de los días, cuando se corroboró la misma cantidad de unidades en las paradas terminales que no operaban por falta de choferes, y en la calle los pasajeros se apiñaban en procura de algún espacio para viajar.

Largas filas de personas que usualmente acceden a los servicios de la Línea 30 debieron soportar esfuerzo extra para llegar hasta sus puestos de trabajo o de regreso a sus hogares porque las frecuencias cayeron radicalmente.

En medio de este mar de necesidades, la Secretaría de Transporte del Area Metropolitana de Asunción (Setama) se mantuvo callada, sin atinar a establecer algún mecanismo paliativo, como la entrada en servicio de otras unidades, por tiempo determinado, hasta que la situación se solucione.

Setama, organismo autónomo encargado de regular el servicio de transporte público de pasajeros en la Gran Asunción y minado de operadores políticos, demostró una vez más su ineficiencia, corroborando su condición de enorme elefante blanco para el Estado.

Por el lado de los empresarios, trascendió que dejaron de ganar millones de guaraníes –el monto exacto no lo dan a conocer- debido a que solo la mitad de su disponibilidad operativa entró en servicio en estos dos meses de huelga.

De acuerdo a los datos, la base del acuerdo a que arribaron el último fin de semana choferes y empresarios fue la reincorporación de 7 despedidos, con lo cual un solo obrero quedó desvinculado por el motivo señalado de la “reorganización administrativa”.

La medida radical adoptada por los choferes quedó registrada como récord histórico, teniendo en cuenta que no existen antecedentes similares en ninguna instancia del país.

Por otra parte, queda también un precedente negativo en el consenso internacional, que registró a Paraguay en una lista negra de países donde no se respetan los derechos de los trabajadores, contaminando las garantías legales y con ello la seguridad jurídica.

Este escenario se presenta en un momento clave para el desarrollo de nuestro país, donde precisamente la seguridad jurídica es reclamada al nuevo gobierno como requisito inapelable para la instalación de inversiones.